La Coctelera

Categoría: Palabras de otros 2007

RETRATOS Y RETABLOS DE UNA SOMBRA QUE NO FUE

A los altermundistas y a los que apuestan por el fútbol lúdico.

Delirio de insuficiencia neuronal:

“…Bueno, yo no dije que fuéramos a... Alto, no siga,

me malinterpretó, yo nunca señalé que...

¡Qué le pasa! Insinúa que miento, es usted un... Yo

siempre he dicho que... No sé qué pretende,

pero no me presto a esos juegos, quiere hacerme caer en...

Ya, ya estuvo bien, lárguese,

es imposible hablar con alguien que escucha

lo contrario de lo que uno dice para hacer pasar a su

servidor como un incongruente, por eso el país está como está,

no hay derecho, váyase junto con todos los que son como usted a la...”

Periplo Ethius.

En el ámbito del infrarrealismo existencial desde siempre nos han preguntado: ¿es real lo real? La sombra o sospecha de una vida rehén de la ficción persigue las percepciones de un conjunto de mentes suspicaces interesadas en desmitificar el entorno ajeno y lejano, así como el propio y cercano; sin dejar territorio libre de duda, esto incluye el del uno mismo hasta sus zonas más profundas y lúgubres (el inconsciente).

De acuerdo con algunos intelectuales adscritos por circunstancia y voluntad al infrarrealismo, el país vive desde ha mucho, una gran ficción:

El dinero real ha sido sustituido por un dinero que no existe, que no está circulando, una especie de dinero virtual que, además consume el dinero real, el que se genera con el trabajo. Este dinero virtual, es así mismo deuda, es decir está por pagarse; tiene tal capacidad para ser prácticamente impagable, a partir de la generación de intereses, éstos incrementan la deuda ad infinitum. En principio se trata de un mecanismo devorador del trabajo y si tomamos en cuenta las condiciones del empleo (y del desempleo) en México, es una masacre sistemática para exterminar vestigios de humanidad.1

En su reflexión, denominada delirius tremends por el propio Down, la economía mexicana es una ficción sustentada en una ficción, por lo que el discurso dominante del éxito macroeconómico es, al mismo tiempo la exaltación de una neo antropofagia, donde sistemáticamente esferas micro sociales ceden y perecen en las fauces de los poderes económicos locales y trasnacionales:

Se vuelven impagables las deudas, el ánimo deviene en una frustración endémica, se deja de ser productivo, los oasis de creatividad son arrasados por el desierto. Las tarjetas de crédito con su insignificancia física se convierten en toneladas de hormigón sobre la frágil epidermis de miles de mexicanos. Esta modalidad económica de bajo circulante y amplios márgenes de ganancia para unos cuantos tiene hipotecado el futuro.2

Calificar esto como una alternativa económica irreductible, la única capaz de conducir al país por la senda de la estabilidad y el crecimiento, es una ficción insostenible. Este modelo de nulo riesgo para los inversionistas y de políticas de desempleo como medio eficaz de abaratamiento de la mano de obra, impide justo lo que pretendía lograr: el crecimiento de México.

Por los menos así nos lo vendieron los profetas, apologetas y operadores del neoliberalismo desde Miguel de la Madrid Hurtado hasta Felipe Calderón Hinojosa. Cada uno de los mandatarios en turno junto con su grupo de tecnócratas nos dijeron que alcanzaríamos la estabilidad y el crecimiento.

Cuando el resultado ha sido el estancamiento, el desempleo, la miseria y la marginación de millones de mexicanos, el dedo flamígero culpa con cinismo al entorno; a la falta de compromiso y a las bajas capacidades de los mexicanos; a la incomprensión y egoísmo de quienes piensan sólo en sí mismos y no piensan en los intereses superiores de la Nación; a los que lejos de trabajar, auto emplearse y volverse productivos, nada más se quejan, añoran mesías tropicales y esperan con pasividad soluciones mágicas para problemas complejos (a los cuales los gobernantes en su etapa de candidatos les tenían el pulso y una andanada de soluciones ad hoc envueltas siempre en una retórica de cambio).

Paradigmáticas son expresiones como ¿Yo?, ¿yo por qué? O el revire más reciente: el autodenominado presidente del empleo ahora nos sale con que el problema del desempleo es muy complejo, y por lo tanto no lo va a resolver la presidencia de la República, sino que superarlo es responsabilidad y tarea de toda lo sociedad… y esto no ocurrirá en el corto plazo ni siquiera en el mediano.

Claro, pero en la campaña construyó su plataforma política, entre otras cosas, atribuyéndose la capacidad de generar empleos en caso de gobernar al país. A casi un año de su cuestionado y accidentado triunfo electoral (¿o fraude electoral?), ahora prácticamente nos sale con que: no le entendimos o malinterpretamos sus palabras; no prometió lo que prometió, sino otra cosa que tampoco cumplirá porque tampoco la prometió.

Al parecer la ficción prolija entuertos retóricos que inventan laberintos que llevan a otros laberintos y así sucesivamente, si algún osado caminara por éstos y llegara al fin, seguramente encontraría no lugares.

Con todo este fardo a cuestas, es poco probable dejar de preguntar: ¿habrá alguna certeza? Otro enigmático infrarrealista, por cierto alumno y admirador del maestro Juan José Gurrola, ha respondido afirmativamente con una sentencia: sí; lo que es, no es; lo que no es, es.3

A esta certidumbre de la ficción sumamos con cautela otras: la incongruencia de un presidente que no sólo no reconoce sus compromisos públicos, sino nos increpa de manera cínica diciéndonos que los equivocados somos nosotros por oír lo que no dijo; y la mentira como una forma de reproducir a la derecha en el gobierno federal y a los grupos de poder real en el usufructo de los beneficios mayores de las riquezas generadas.

Somos un país de ficciones, de incongruencias y de mentiras. En esta parte, a mansalva, me incluyo a mí y a millones de mexicanos. Somos los reproductores de una cultura con estos rasgos que permite leer las cosas a conveniencia y a complacencia. No se instala una identidad/imaginario macro social sin por lo menos cierta concomitancia en las esferas cotidianas o en otros espacios fuera del político-económico.

Para no poner ácido en la herida, por comodidad, dada la evidencia pública, retomo el caso del fútbol, concretamente de Hugo Sánchez Márquez y la Selección mexicana.

Desde hace tiempo, Sánchez Márquez, delantero centro cinco veces campeón de goleo en el competitivo fútbol de España, jugando para el no menos complejo club Real Madrid, manifestó su derecho divino a dirigir al citado equipo español y a la Selección nacional. Envalentonado por los dos títulos obtenidos como director técnico de los populares Pumas de la Universidad Nacional Autónoma de México, dejó en claro que su meta siguiente era conducir los destinos en el campo de juego de los denominados Merengues o de los Tricolores; ni más ni menos, aunque luego nos enteramos a través de la prensa de los intentos infructuosos de su promotor por colocarlo en un equipo español de segundo nivel y vimos cómo mantuvo en la parte baja de la tabla de posiciones al equipo Necaxa de Televisa.

En su campaña para ser elegido director técnico de la Selección de fútbol, empleó toda clase de estratagemas, desde guerra sucia en contra de Ricardo Antonio Lavolpe, anterior entrenador del Tri, hasta una exposición de su imagen en diversos medios donde sus promotores desplegaron toda clase de discursos panegíricos exaltando las virtudes de triunfador del llamado pentapichichi.

En el alud de frases del Hugo Sánchez fueron memorables aquellas en las que hacia referencia a Lavolpe como un perdedor, alguien que no había ganado nada, que por lo tanto iba a fracasar con la Selección; en contraste Sánchez era un tipo de mentalidad ganadora, un triunfador en todo lo que se proponía y el único capaz de cambiar la historia del fútbol mexicano de: ratones verdes, ya meritos y jugaron como nunca y perdieron como siempre.

Los argumentos del apodado Hugol se reducían a un maniqueísmo simple: Lavolpe era un peligro para el fútbol mexicano; Hugo Sánchez era el entrenador del cambio, quien llevaría al fútbol de México a ganar todas las competencias en las que participara. La desmesura no tardó en llegar: conmigo México será campeón del mundo.

La plataforma persuasiva que acompañó a Sánchez durante su campaña pretendió vender la idea de que un cambio de mentalidad era suficiente para lograr lo que hasta el momento no se ha conseguido en materia de fútbol. Quien mejor representaba ese espíritu asertivo y empoderado era justamente el ex jugador de los Pumas, Atlético de Madrid, Real Madrid, Rayo Vallecano, América, Atlante y Celaya.

Los presidentes de los clubes de fútbol llegaron a un consenso: nombrar a Sánchez Márquez como el responsable de conducir a la Selección mexicana. No se había visto en el medio, desde hace mucho tiempo, un cierre de filas en torno a un director técnico. Los periodistas, las televisoras, los dirigentes de equipos, los entrenadores, los jugadores, los patrocinadores y los aficionados hicieron explícita y/o implícitamente un pacto de no agresión, el discurso paulatinamente entro en la zona de riesgo del fervor, de la mitificación, del engaño, de la incongruencia y de la ficción: se compró la idea de un líder heroico que con su sola presencia aglutinaría a los futbolistas y generaría las sinergias de calidad, competitividad y cambio para tener un equipo fuera de serie.

La maquinaria que suele hacer de la Selección nacional un producto comercialmente rentable tenía un elemento adicional de valor agregado, Hugo Sánchez Márquez, el mejor jugador de la historia del fútbol mexicano, el único mexicano que triunfó en el fútbol mundial, el único director técnico en ganar de manera consecutiva dos torneos cortos con el equipo de la UNAM, el mejor entrenador en la historia para el mejor equipo de la historia de nuestro fútbol.

A diferencia de Felipe Calderón Hinojosa, quien no deja de ser considerado presidente ilegítimo y espurio, y quien no deja de ser acosado por grupos de personas que manifiestan su inconformidad protestando cada vez que acude a un acto público; Hugo Sánchez Márquez, además de los grupos de poder que apoyaban (y aún sostienen) a Calderón, contaba también con el espaldarazo de los aficionados. Hugo Sánchez sí tenía legitimidad y no requiere un ostentoso aparato de seguridad para realizar sus actividades.

Lo que en este momento sí tienen en común Calderón y Sánchez es la incongruencia, el cinismo y la persistencia en sostener una ficción respecto de sí mismos, del desempeño de sus equipos y de la situación del país en las materias que les competen.

En este espacio hemos comentado varias veces las de Calderón Hinojosa. Cerraremos haciendo referencia sólo a las del ex comentarista de Televisa.

Al momento de hacerse cargo de la Selección mexicana, el discurso de Hugo cambió, ya no prometía hacernos campeones del mundo, sino estar entre los seis primeros; ya no decía que con él ganaríamos la Copa América, sino que nos mantendríamos muy cerca pero debajo de Brasil y Argentina; ya no ganaríamos la Copa Confederaciones, sino que clasificaríamos a ella y seríamos semifinalistas; ya no ganaríamos todos los partidos y competencias en las que participáramos, sino que seríamos competitivos y afrontaríamos con mentalidad ganadora todos los compromisos.

Antes de la Copa de Oro, Hugo Sánchez dijo al periódico Record el 8 de mayo: “Mas que promesas, me gusta hacer compromisos y ahí está salir campeón en la Copa Oro”. El domingo 24 de junio, México perdió 2-1 contra Estados Unidos la final de la Copa Oro, pero al finalizar el partido su postura fue distinta: “Creo que en resumen cumplimos en llegar a la Final, era algo que nos habíamos trazado desde el principio…”

A lo largo de este torneo el equipo mexicano mostró poco fútbol, hubo poca conjunción, el equipo se vio superado prácticamente por todos sus rivales, y Hugo Sánchez demostró una capacidad muy limitada para responder tácticamente con solvencia a los requerimientos de una competencia ante equipos, que sin ánimo de menospreciar, tenían carencias técnicas evidentes. Ni siquiera lo acompañó el liderazgo del que siempre, fue evidente la falta de integración de los jugadores en torno a un concepto futbolístico y nunca hubo cohesión entre la dirección técnica encabezada por él y los futbolistas.

Predominó la incoherencia, durante su campaña contra Lavolpe siempre sostuvo que el “Bofo” Bautista y Cuauhtémoc Blanco eran jugadores indispensables y marcaban diferencia; además de la sobrevaloración de las virtudes de estos dos futbolistas, cuya capacidad en el fútbol local no la han podido mostrar cuando juegan en la Selección en partidos oficiales, el mismo Hugo se contradijo cuando los utilizó poco, por supuesto no marcaron diferencia y los hizo ingresar al campo en momentos donde poco podían hacer para cambiarle el rostro a un equipo que no existe como tal.

Ante el fracaso, el discurso a propósito del desempeño y logros de Hugo se comienza a acercar al de Felipe Calderón: es prematuro para ver los resultados, debemos dar el beneficio de la duda y esperar pacientes a que pase la curva de aprendizaje, no son magos ni tienen una varita mágica.

No se discute la implicación ética: ambos hicieron un compromiso donde se asumieron como ganadores que transferirían como en una especie de ósmosis su éxito personal al país, ahora comienzan a escudarse en los pretextos, en la complejidad de las realidades que enfrentan y a la falta de unidad de los mexicanos. No cuestionan los modelos de los cuales parten y en función de los cuales interpretan y actúan, pierden sistemáticamente la perspectiva histórica, reducen el mundo a una perspectiva maniquea y simplista, sobredimensionan sus capacidades y las de su grey, apelan al voluntarismo, acomodan sus discursos a conveniencia sin asumir responsabilidades.

La pregunta con la que cerramos este afiche es: ¿Qué pasa en la cultura política y en nuestra cultura del fútbol para sostener personalidades como las descritas y proyectos donde ni los diagnósticos, las prescripciones ni los resultados son lo necesarios para construir una sociedad justa, equitativa, informada, comprometida y consistente?

En efecto una mejoría en la calidad de vida de la sociedad permite mejorar en la política, el deporte y en las diferentes esferas de la sociedad; es importante también la actitud proactiva y la autoestima alta a nivel individual y colectivo; sin embargo, no olvidemos plantear también en nuestras tácticas y estrategias una dosis de sensibilidad, de crítica, de auto desmitificación, de reconocimiento de las implicaciones de nuestros actos y de imaginación.

Obvio que esto último no como principio o fin, sino como una posibilidad, entre otras, que nos permite poner ventanas sobre el universo desde las cuales mirar que otros mundos son posibles más allá del propio.

Más allá de las consideraciones políticas, deportivas y/o éticas, a Calderón y a Sánchez Márquez les hace falta generosidad, sensibilidad, imaginación y autocrítica; las mismas que a muchos nos hacen falta, sobre todo en estos tiempos difíciles donde los aspectos señalados parecen ser una condición para reinventarnos, para no extraviarnos, para no perecer en medio de la ignominia.

Diego Juárez Chávez,

D.F., junio 2007.

Cuentos chinos

Cuando queremos decir que algo no se entiende, que es terriblemente complicado o que se trata de un círculo al que no se le halla la cuadratura, recurrimos a la frase hecha que sin deberla ni temerla nuestros hermanos de las antípodas nos facilitaron: está en chino. Si alguien peca de extrema ingenuidad, decimos que le vieron la cara de chino. De esos personajes tortuosos, poco inteligentes y de dudosa moral que pululan por doquier, decimos que son como policías chinos (en Veracruz hay algún espécimen de risa). Y si alguna vez hemos llegado a casa a horas inconvenientes o en estado no propio de sobrios caballeros occidentales y cristianos, la justificación de nuestra conducta pudo haber sido tomada como puro cuento chino.

Pese a que tenemos una antigua relación con la tierra de Confucio y la Nao de la China nos trabajo una china poblana, en realidad poco conocemos de esa cultura. Hay quien ha danzado en las calles de Dolores en la capital en el Año Nuevo chino y muchos leímos El complot mongol, pero quizá menos saben que en Mexicali está asentada una de las grandes colonias chinas y que en esa ciudad los platillos típicos son el arroz blanco, el chow mein, el chop suey, el pato lacrado y el arcoiris de verduras y fuertes sabores de la cocina de Zechuán. Apenas en los setenta el presidente Echeverría formalizó relaciones diplomáticas con el país oriental (después de que Mr. Nixon pusiera el ejemplo, of course), y desde entonces andamos en un estira y afloje con los también chinos de Taiwán.

Todo esto viene a cuento, ya se habrá imaginado, por el numerito chino del chinomexicano Zhenli Ye Gon, dueño de los milloncejos (205 en oro) que la policía encontró en su casita de Las Lomas y que dice en realidad pertenecen al PAN y que se los dio el Secretario del Trabajo de Calderón. Bueno, pues aparte de que ese chinito con cara de muñeca nos quiere ver la cara de chinos, está resultando todo un policía chino y un mañoso cuentista chino. Al teatro que montó para la agencia AP, lo único que faltó cuando dijo: “El secletalio decil que yo ayular ¡o cuello!”, fue el mohín del “Chino” Herrera, el grito del “Kalateca de la noticia” y las palmas arriba de “Clavillazo”.

Sin embargo, se equivocará quien tome a la ligera este asunto. Y no serán suficientes los entripados de Lozano o sus bravatas cegehacheras para desaparecer lo que tiene visos de campaña bien orquestada para ablandar al gobierno de México, para regresar algún golpe o quizá para decirle a los electores hispanos: “¡Vean qué clase de gobierno hay en su tierra!” Los que se rían de este supuesto y que tengan ojos (y hablen inglés, Castañeda dixit), que lean el expediente de “Las joyas de la familia” que la CIA liberó la semana pasada y verán de lo que son capaces los güeros. O mejor, que lean a Raymundo Riva Palacio en El Universal:

“Debido a una sucesión de hechos presentados en Estados Unidos, altos funcionarios del gobierno mexicano sospechan que el empresario chino Zhenli Ye Gon pudo haber sido reclutado como informante por una agencia policial o de inteligencia estadounidense.

“El pasado 15 de marzo, cuando de la casa de Ye Gon fueron asegurados 205 millones de dólares —el segundo decomiso más grande de dinero en la historia del combate al narcotráfico en el mundo—, el empresario se encontraba jugando en el casino del hotel Venetian, en Las Vegas, revelaron los funcionarios.

“Sin embargo, al pedir información al gobierno de Estados Unidos sobre el ingreso del asiático a ese país, no había nada.

“Llegó a Las Vegas en avión, pero no hay documentos de ingreso”, dijo una alta fuente de la PGR. “¿Cómo entró sin documentación en aquel país?”, se preguntó.

“Tras el decomiso en la residencia de las Lomas de Chapultepec, autoridades pidieron al gobierno estadounidense buscar en San Francisco al empresario naturalizado mexicano, porque información en su poder lo ubicaba en esa ciudad.

“Nos lo van a entregar pronto”, dijo un funcionario de la PGR hace poco más de un mes. Pero nada sucedió.

“En el dinero decomisado había 500 mil dólares aún con las fajillas del First Republic Bank, de Nueva York. Por procedimiento, la institución tuvo que obtener información detallada del comprador. Esos datos tampoco llegaron al gobierno mexicano.

“En entrevista con la agencia AP, Ye Gon expresó su deseo de colaborar con la DEA, el FBI o la CIA. Es decir, convertirse en testigo protegido.”

Para terminar, hay preguntas que la autoridad migratoria está obligada a responder: ¿Cómo fue que este chino de los cuentos obtuvo la nacionalidad mexicana, en qué tiempo y con qué aval? Y de ahí sigue otra: ¿Cuántos de los integrantes de las mafias coreanas que operan en Tepito, o de las rusas que controlan armas y drogas, viajan con pasaporte mexicano?


Juego de ojos

Miguel Ángel Sánchez de Armas

La risa, remedio infalible

¿Recuerda el título? Era, o es, el de una columna de Selecciones, esa revista de formato pequeño que durante años ha sido una fuente de lectura de muchas familias. El Selecciones compendia libros, artículos y estudios. Es lo que en casa llamaban “una revista familiar”, y aunque en mi juventud la consideré menor y para holgazanes, ahora pienso que con La familia Burrón ha puesto su grano de arena para acercar a muchos a los libros. Además, hoy me da pie para una edición dominical de JdO: la risa.

La risa es el verdadero y único elixir de la juventud. Reír, contrario sensu a lo que muchas mujeres modernas creen, evita las arrugas, ataja la dispepsia, ahuyenta los malos humores, abrillanta los ojos, eleva el ánimo, energiza la voluntad y potencia el sex appeal. Esto en cuanto a los individuos. En lo social distingue a los pueblos y puede ser una declaración política. Mi querido amigo José Luis Gómez se iluminó con las caritas sonrientes del Totonacapan y escribió un ensayo erudito en el que cita a Bergson, Provine y Freud. Mario Benedetti tiene aquel soneto que comienza: “¿De qué se ríe, señor Ministro?”

Veamos fotografías de dictadores contemporáneos: Hitler, Idi Amín, Pinochet, Franco, Castillo Armas, Stroessner, Videla... por más que busque no les encontrará una expresión amena; todos parecen estar chupando limón agrio. El mal humor y la tiranía, la solemnidad y la impunidad, el mal temperamento y la represión, he aquí algunas mancuernas obligadas. En cambio la risa es sinónimo de libertad y es tan poderosa como la pluma. Y qué decir del amor. A veces me pregunto cómo fue que tuvieron hijos algunos reputados columnistas y célebres políticos que se pasan la vida arrojando dardos flamígeros a diestra y siniestra y tomándose terriblemente en serio: ¡zape! por aquí, ¡zape! por allá... ¡Qué hue... perdón, flojera!

Así que hoy domingo le invito a compartir unos chascarrillos (y mis disculpas a Catón por invadir su territorio):

La amistad entre mujeres: una mujer no llegó a su casa una noche. Le dijo a su esposo que había dormido en casa de una amiga. El hombre llamó a las 10 mejores amigas de su mujer y todas lo negaron. La amistad entre hombres: un hombre no llegó a su casa una noche. Le dijo a su esposa que había dormido en casa de un amigo. La señora llamó a los 10 mejores amigos de su marido. Ocho confirmaron que había dormido en casa de ellos y dos insistieron que todavía estaba ahí, que no se preocupara.

Cosas de la edad. “Estaba en la sala de espera para la primera cita con un dentista nuevo. Leí su nombre completo en el diploma y me acordé de un muchacho alto, guapo, de pelo oscuro, compañero de clase en bachillerato hacía poco más de 40 años. ¿Sería el mismo muchacho que me gustaba en aquel entonces? Al verlo descarté la idea. Este hombre canoso, casi calvo y arrugado estaba muy viejo para ser mi compañero... ¿o no? Al terminar la consulta le pregunté si había estado en la preparatoria Fulana. ‘Sí’, respondió. ‘¿En qué año te graduaste?’ ‘En 1959’ ‘¡Estabas en mi clase!’, exclamé. Y este infeliz hijo-de-tal-por-cual me preguntó: ‘¿Qué clase dabas?’

Esposas y esposos. Tres hombres en un bar hablan de lo que hicieron la noche anterior. El italiano dice: “Yo le di masaje a mi esposa con un aceite de oliva finísimo. Luego hicimos el amor y la hice gritar durante 5 minutos”. El francés dice: “Yo le di masajes a mi mujer con un aceite afrodisíaco especial y luego hicimos el amor y la hice gritar durante 15 minutos”. El mexicano dice: “Yo le di masajes a mi esposa con una mantequilla especial, luego hicimos el amor y la hice gritar durante 2 horas seguidas”. El italiano y el francés, asombrados, le preguntan: “¿Cómo fue eso?” Responde el azteca: “Me limpié las manos en las cortinas”.

Una mujer le confía a otra: “He encontrado la forma de enloquecer a mi marido en la cama”. “Dime por favor”, responde la amiga intrigada. “Le escondo el control de la tele”, es la resignada respuesta.

Podría llenar varias planas de Punto y Aparte con más gracejadas, pero no lo haré. El punto ha quedado suficientemente explicado. Para los no creyentes recuerdo la sentencia de Oscar Wilde: “La vida es demasiado importante para tomársela en serio”. Y para los creyentes, esta cita del buen libro: “Un corazón lleno de alegría es una buena medicina, pero un espíritu deprimido seca los huesos”.

Juego de ojos

Miguel Ángel Sánchez de Armas

La mano de Dios

Unos días después del sismo de 1985 recibí la llamada de un pariente quien me dijo que “la familia” había decidido abandonar la ciudad de México. “La mano de Dios movió la tierra”, expresó con toda seriedad. “Se está cumpliendo una de las profecías del Apocalipsis y todos, tus tíos, tus tías, tus primos y primas, nos vamos. Me comisionaron para comunicarte esto e invitarte, aunque supongo que tu ateísmo materialista te mantendrá ciego a lo que sucede en el mundo”.

Me quedé sin habla. ¿Ateo yo, el más guadalupano de los guadalupanos? ¿Materialista yo que tuve mi primer vocho usado a los 25? No quise discutir con mi pariente, un flamígero soldado de Cristo Rey. Me limité a preguntar:

“¿Y a donde piensan huir de la mano de Dios?”

“¡A San Luis Potosí!”, fue la cortante respuesta. “Y si no nos vas a acompañar, por lo menos ve a confesar”.

Le di las gracias por ocuparse de mi salvación. Dije que San Luis me parecía un excelente lugar para escapar a los designios del Altísimo y colgué.

Un año después los hijos de mi pariente estaban de regreso en la Gran Ciudad y en unos meses más el éxodo familiar se había revertido –con mi pariente en el cabús y su fe en las profecías del Apocalipsis bastante disminuida.

Recordé el incidente el pasado fin de semana cuando ordenaba mis archivos. A lo largo de la historia el hombre ha visto en las grandes catástrofes una expresión de la ira divina y un castigo a los pecados de la humanidad. Desde la destrucción de Sodoma y Gomorra hasta el tsunami de hace pocos años, muchos se convencen de que el creador, o los creadores, finalmente se han hartado de sus criaturas. Pero casi sin excepción, el tiempo sana ese miedo. Los sobrevivientes de la inundación regresan al mismo lugar, el vecindario arrasado por el terremoto se vuelve a poblar, la línea aérea que perdió un “Jumbo Jet” vende pasajes nuevamente, las playas infestadas de tiburones reciben a miles de vacacionistas la siguiente temporada y en las próximas elecciones votamos por el mismo pillo que nos estafó o que no cumplió las promesas de su anterior campaña. No cabe duda de que en la desmemoria tenemos un poderoso mecanismo de anestesia emocional.

Veamos algunos ejemplos tomados al azar de mi archivo:

El 27 de diciembre de 1908 un sismo de 7.5 grados devastó Sicilia. Más de cien mil muertos, la mayoría en los incendios que siguieron al temblor, fue el saldo trágico. La ciudad de Mesina quedó reducida a escombros. El estrecho de Mesina se desbordó y las aguas se llevaron incontables aldeas. Al año siguiente la ciudad se había reconstruido y los sobrevivientes continuaban con su vida “normal”.

El 26 de diciembre de 1939 otro sismo, éste de 8 grados, azotó la región de Anatolia oriental en Turquía. Doce ciudades y 80 pueblos fueron destruidos. Muchos de quienes huyeron al campo murieron congelados en las temperaturas de 22 grados bajo cero. El saldo final estimado fue de 42 mil muertos. Los pobladores regresaron a reconstruir sus hogares. Un año y medio antes en esa misma zona había temblado durante toda una semana.

El 3 de abril de 1947 se incendió el hospital St. Anthony’s en Effingham, Illinois. Decenas de pacientes saltaron por las ventanas. Ocho bebés murieron en el cunero y nueve ancianos del pabellón geriátrico. El saldo final fue de 74 víctimas. El nosocomio carecía de salidas de emergencia y sistemas contra incendio adecuados.

Unos días después, el 15 de abril del mismo año, en el puerto de Texas City, el “Grand Camp”, un transporte francés cargado con nitrato de amonio, estalló. Las llamas se propagaron a una planta química. Hubo daños en un área de 160 kilómetros cuadrados y entre 600 y 1,200 personas murieron. En los años siguientes los afectados y los deudos libraron una feroz batalla legal... mientras reconstruían su ciudad.

El 10 de abril de 1979, trece tornados hicieron trizas grandes extensiones de Texas y Oklahoma. Miles de hogares quedaron reducidos a los cimientos a lo largo del día que quedó en la historia como el “Martes negro”. Por lo menos 57 muertos y más de 800 heridos fue el saldo. La comarca quedó regada con el escombro de autos, árboles, casas, tiendas, anuncios y ropa que los vientos arrastraron a decenas de kilómetros. En los meses siguientes los pobladores se enfrentaron a las aseguradoras para reconstruir sus moradas... en la misma zona.

El 1 de febrero del 2003 el trasbordador Columbia se desintegró sobre Texas durante el reingreso a la atmósfera terrestre. Los siete miembros de la tripulación perdieron la vida. Hubo expresiones de duelo en todo el mundo. Los programas espaciales no se suspendieron.

¿La mano de Dios? ¿El calentamiento global? ¿Las protestas de nuestro planeta por las heridas que sistemáticamente le infligimos? El lector podrá recodar otras grandes tragedias de nuestros días: el huracán Katrina que borró del mapa a Nueva Orleáns, las hambrunas en el África, el tsunami en el Pacífico Sur... Una y otra vez la vida vuelve a la “normalidad” y una y otra vez aplazamos las medidas para evitar nuevas tragedias. ¿Qué lecciones deberíamos obtener de esto?

sanchezdearmas@gmail.com

Juego de ojos

Miguel Ángel Sánchez de Armas

La vaca y la socialité

Estos gringos son increíbles. No acaba uno de entender qué es lo

que los mueve como nación, como sociedad o como personas. Tienen comprometido el futuro en una invasión al Medio Oriente que les está costando un barril de sangre por cada barril de petróleo que sacan, y el gran tema que polariza al país es si una estrambótica y maniática actriz va a cumplir o no una condena de varias semanas de cárcel por manejar en estado inconveniente.
¿Sabía usted que las cadenas nacionales de televisión interrumpieron la cobertura de la discusión de la ley migratoria en el Congreso para llevar a millones de hogares las escenas de la señorita Hilton saliendo de la chirona? ¡Válgame dios!
Las organizaciones de defensa de los derechos humanos que tienen años denunciando la ilegal prisión de Guantánamo han equivocado la estrategia. Lo que tienen que hacer es contratar al verborréico abogado Mark Geragos y ¡presto!, quedarán libres los infelices enjaulados en aquella base militar. Y ya en esas, el mismo picapleitos podría servir a Greenpeace en su batalla contra la contaminación de los mares, o al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Refugiados en su búsqueda de recursos para aliviar el sufrimiento de millones en África, o quizá a una agrupación nacional de polleros mexicanos (cnop, of course) para que sus servicios sean reconocidos y legalizados. Si ya vimos que son la farándula y la comedia las que mueven a la opinión pública en el vecino país, ¿qué esperamos?
México está ante una gran oportunidad. Es de esperarse que la falta de visión de nuestros responsables de política exterior (hoy más ocupados en sacarnos de la onudi que en la recuperación de espacios internacionales) no la ponga en riesgo. Con una pequeña reforma constitucional y algún cabildeo entre la leal oposición, el señor Geragos puede ser contratado como embajador y después todo será coser y cantar. Podremos olvidar la amenaza del libre comercio entre desiguales, los muros fronterizos, la presión sobre el peso y la terquedad de que ya firmemos el tiar y enviemos tropas a engrosar las divisiones de cascos azules en el mundo. Mark Geragos se encargará de volcar a nuestro favor todo el sistema legal y a todo el establishment. Y el costo será mínimo: jugar, como país, la parte de la víctima, pues evidentemente la condición de “víctima” es lo que mejor moviliza a las fuerzas políticas allá. ¿O no salió libre la señorita Hilton? Cierto que a las cuantas horas regresó al calabozo, pero fue por el efecto “boomerang” de la misma opinión pública atizada por los medios y que intimidó a su Señoría el Juez de la Causa.
¿Exagero? Además del Hilton affaire, hace poco atestiguamos incrédulos el de O. J. Simpson. Pero en la historia de la nación vecina abundan estos episodios ejemplares. Tomaré uno nomás, el de la vaca “Grady”. Juro por mi santa abuela que nada invento.
El 22 de febrero de 1949 en un rancho de Oklahoma, una golosa vaca de 550 kilos llamada “Grady” intentó meterse al granero y se atoró en la compuerta. El ranchero le hizo por aquí y por allá y lo único que logró fue que el animal se entrampara más. Llegaron los vecinos y tampoco pudieron sacarlo. Del condado de junto arribaron curiosos con soluciones que se cebaron. Pronto hizo su aparición un reportero y dos días después “La tragedia de la vaca Grady” era noticia de primera plana en los diarios del país y de Canadá.
De todos los rincones comenzaron a llegar recetas y fórmulas para desatorar a Grady. En Washington hubo muestras de preocupación. Creo, pero no estoy seguro, que se organizaron jornadas de rezos. Los editores de las secciones agropecuarias de los más importantes rotativos viajaron a Oklahoma a cubrir personalmente esta nunca antes vista desventura en el reino de los bovinos.
El Denver Post fue el más comprometido de los periódicos. Siguió el caso día a día, como no lo había hecho con el conflicto recién terminado y en mayores espacios que los dedicados a la guerra fría. Cuatro días después del tropezón de la señora vaca, el 26 de febrero, una cuidadosa y difícil maniobra que requirió la aplicación de una considerable cantidad de grasa, el uso de alguna maquinaria y la fuerza combinada de varios mozos de establo, liberó al animal. Entre la cuadrilla, sonriente por el triunfo, estaba Ralph Patridge, editor agropecuario del Post.
The Lima News calificó al evento como “logro internacional”, y en la edición del 26 de febrero escribió: “La gran nación que liberó a Francia y a Filipinas empeñó hoy su inigualable fuerza en la más reciente tarea de libertad: sacar a la vaca Grady del granero”.
Y luego se quejan…

sanchezdearmas@gmail.com

Juego de Ojos

Miguel Ángel Sánchez de Armas

¡Impidamos el retiro de México de la ONUDI!


Jorge Eduardo Navarrete, distinguido diplomático y autor, lanzó hace unos días un llamado de alerta que hoy reproduzco íntegro. Numerosos ciudadanos suscribimos la preocupación del doctor Navarrete. En lo personal creo que es inadmisible que en una democracia los administradores que el electorado contrata para llevar los asuntos del país, tomen decisiones como la que aquí se da a conocer sin primero consultar y eventualmente convencer a quienes les dieron el mandato. Quizá estos funcionarios debieran tomar nota del episodio reciente en que los ministros de la Suprema Corte demostraron, como perspicazmente lo escribe Rafael Cardona, de qué están hechos… y, digo yo, señalaron el rumbo que en el futuro pueden tomar muchos asuntos importantes para la vida de la nación. Vale.

HECHOS

El 28 de mayo, en conferencia de prensa, la titular de Relaciones Exteriores, confirmó que “se propondrá al presidente Calderón que México abandone la Organización de Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) y otros organismos”, “como parte del plan de austeridad del gobierno federal”. Tras un análisis detallado de “casi 243 organismos internacionales”, en el caso de la ONUDI, “tenemos que decir que sí detectamos que es un organismo en donde los proyectos y agendas que México ha tratado de promover no siempre han marchado en el ritmo que nosotros hubiéramos querido. La ONUDI es un organismo que tiene como área prioritaria África, y se llega a la apreciación de que América Latina es una región que no presenta las mismas carencias del continente africano". (Las citas proceden de notas de prensa, publicadas por La Jornada y Reforma el 29 de mayo.)

CONSIDERACIONES

Sobre el anuncio de la canciller

Preocupa que la evaluación de la participación de México en los organismos multilaterales se emprenda desde el ángulo de la austeridad presupuestal. Debe realizarse, de manera permanente, desde una perspectiva política que asegure la actuación eficaz del país, tanto para los objetivos de política exterior como para el cumplimiento del mandato de los organismos concernidos. Los criterios de austeridad no deben afectar el cumplimiento de los compromisos internacionales del Estado. La SRE tiene amplia oportunidad de restringir gastos no esenciales sin afectar esos compromisos.

Señalar que se ha evaluado la participación de México en “casi 243 organismos”, sin jerarquización alguna, pretende disimular que el único importante que se pretende abandonar ahora es la ONUDI. Objetar la prioridad para África revela insuficiente sensibilidad política, al desligar a México del sentido de solidaridad que la inspira. Además, se ignora que esa prioridad se extiende a todos los organismos de las Naciones Unidas, incluidas las instituciones financieras internacionales.

Sobre las consecuencias de la decisión

El objetivo proclamado de ahorro no se conseguiría: evitar el aporte de una cuota anual del orden de Dls 2.8 millones (y contribuciones voluntarias promedio de aproximadamente Dls 323 mil por año) impediría recibir recursos de cooperación – en efectivo y en especie – que entre 2001 y 2006 han alcanzado a un promedio anual de Dls 7.03 millones.

El argumento de la escasa relevancia de los programas de la ONUDI para México no se sostiene. Una rápida revisión de los proyectos de cooperación que se verían afectados deja en claro que el retiro afectaría a un gran número de empresas mexicanas, especialmente medianas y pequeñas; a organismos de desarrollo tecnológico y educación superior, y suspendería proyectos de importancia para el cumplimiento de algunos de los compromisos ambientales de México.

Siendo México sede de la oficina regional de la ONUDI para América Central y el Caribe, se afectaría la marcha de proyectos de cooperación con países con los que, al menos en las declaraciones oficiales, se desea mantener buenas relaciones. Retirarse de la ONUDI cuando la secretaría de la Organización es conducida por primera vez por un nacional de un país del África subsahariana entrañaría un mensaje negativo para una parte importante de la comunidad internacional.

Convertir a México en el primer país en desarrollo en retirarse de este organismo especializado de las Naciones Unidas pondría en duda la vigencia del compromiso nacional con la cooperación multilateral y traicionaría una de las mejores tradiciones de la diplomacia mexicana.

CONCLUSIÓN

Es deseable que la propuesta de retirar a México de la ONUDI, si a fin de cuentas se presenta, no sea aceptada por la Presidencia. Si, por desgracia, se aprueba, cabe esperar que el Senado de la República se pronuncie en contra de ella y propicie una rectificación.

Eugenio Anguiano, Agustín Basave, Jorge Basave Kundhart, Norma Blazquez Graf, Francisco Bolívar, Fausto Burgueño Lomelín, Enriqueta Cabrera, Elsa Cadena González, Ernesto Camacho Leal, Daniel Cazéz-Menache, Rolando Cordera Campos, Selva L. Daville Landero, Dalia Margarita Favela Gavia, Alfonso Fernández Cruces, Antonio Franco Gutiérrez, Renward García Medrano, León García Soler, Antonio Gazol Sánchez, Jorge A. González, Jesús González Schmal, Jesús de Hoyos, David Ibarra Muñoz, Gustavo Iruegas Evaristo, María Elena Jarquín Sánchez, Javier Jiménez Espriú, Julio Labastida Martín del Campo, Alonso López Cruz, Martha López Flores, Ernesto Marcos Giacomán, Rogelio Martínez Aguilar, Ifigenia Martínez, Javier Matus Pacheco, Víctor Manuel Méndez Villanueva, Alberto Montoya Martín del Campo, Eliezer Morales Aragón, Jorge Eduardo Navarrete, Federico Novelo Urdanivia, Emilio Ocampo Arenal, David Pantoja Morán, Eduardo Pascual Moncayo, Javier Patiño Camarena, Ricardo Raphael de la Madrid, Benito Rey Romay, Miguel Ángel Sánchez de Armas, Elena Sandoval Espinosa, Jesús Silva Hérzog, Carlos Tello, Saúl Trejo Reyes, Ramón Carlos Torres Flores, Julio Zamora Bátiz.

sanchezdearmas@gmail.com

Tras el cese de RCTV comenzaron a verse señales
gubernamentales apuntando al canal de 24 horas de noticias
Globovisión, cuya señal se emite desde Caracas pero que
tiene cobertura limitada, precisamente porque el gobierno
de Hugo Chávez no le otorgó permisos para tener cobertura
nacional.

Un trabajo titulado "Ahora le toca a Globovisión", así como
el informe de la misión de Reporteros Sin Fronteras y las
palabras en la presentación del libro "Libertad de
Expresión. Sus principios, límites e implicaciones", pueden
leerse en el espacio Infocracia:
http://www.ucab.edu.ve/ucabnuevo/Infocracia_CIC

Juego de Ojos

Miguel Ángel Sánchez de Armas

Manuel Buendía, in memoriam

Cada año, en la misma fecha, publico la misma columna. Sólo actualizo el tiempo transcurrido. Es la machacona esperanza de que algún día sabremos la verdad: quién tomó la decisión, quién organizó el operativo, quiénes consiguieron el arma, planearon la emboscada y jalaron el gatillo; quiénes protegieron –o eliminaron- a los pistoleros.

¿Los que hoy purgan condenas por el homicidio son realmente los responsables? Un juez así lo consideró y al parecer habría otros motivos para mantenerlos en prisión. El supuesto autor material niega su participación y el sentido común dice que el o los autores intelectuales escaparon a la justicia y que la muerte del periodista fue parte de un complot que por supuesto nadie está en condiciones de probar.
Si no ley, una constante de la historia es que los asesinatos políticos nunca se esclarecen del todo. Y los de los periodistas jamás.
Es notable y asombrosa la estupidez de quienes creen que mediante la eliminación de periodistas pueden protegerse a sí mismos o poner remedio al enojo, al desasosiego o a la inquietud social. Una y otra vez el resultado es, para ellos, contraproducente. Porque la memoria y la palabra, no pueden ser asesinadas. Manuel Buendía se transformó en un símbolo cuando aún no exhalaba el último aliento.
Mi columna de cada año:
“Hace 23 años murió asesinado Manuel Buendía Tellezgirón.
“Aquel 30 de mayo de 1984 fue miércoles. Por la tarde, el autor de
“Red Privada” -la columna cuyo nombre se ha hecho sinónimo de lo mejor de nuestro periodismo- abandonó la oficina que rentaba en un viejo edificio de Insurgentes, a la altura de la Zona Rosa en la ciudad de México, y se dirigió al estacionamiento público en donde guardaba su auto. Ahí, en la puerta, fue emboscado. Un sicario lo ultimó de cinco tiros por la espalda.
“El día pardeaba. Vehículos y peatones congestionaban la principal avenida de la capital. El crimen, a propósito frente a testigos, fue en realidad una ejecución, una advertencia. Las fotografías del cadáver desangrado de Buendía en una acera le dieron la vuelta al país y al mundo: en aquel México tal era el fin que aguardaba a los practicantes de un periodismo crítico, analítico y, sobre todo, independiente.
“Veintitrés años han transcurrido y mucha agua ha pasado bajo nuestros puentes. Hoy reconfirmamos que la muerte de Buendía fue ejemplar, pero no en el sentido en que quisieron sus asesinos. Un instante después de la primera oleada de dolor y miedo, en el periodismo mexicano se refrendó el compromiso con la libertad. Y conforme pasan los años, nuevas generaciones de periodistas encuentran en Manuel Buendía un ejemplo de ética, valentía y rigor profesional y personal. Don Manuel sigue entre nosotros por la sencilla razón de que la esencia del periodismo en el que él creía sigue siendo la misma.
“Recordamos a Buendía de muchas formas. Su cálida amistad y el sentido de humor con que engalanaba su trato. La solidaridad y el culto a la amistad. Su profunda convicción de estar transitando por el mejor de los caminos profesionales. Una vez escribió: ‘Ni siquiera el último día de su vida, un verdadero periodista puede considerar que llegó a la cumbre de la sabiduría y la destreza. Imagino a uno de estos auténticos reporteros en pleno tránsito de esta vida a la otra y lamentándose así para sus adentros: “Hoy he descubierto algo importante, pero... ¡lástima que ya no tenga tiempo para contarlo!’
“Un hombre comprometido y eficaz. Un periodista preocupado por definir el oficio: ‘El periodismo no nos permite vivir de ‘lo que fue’, de ‘lo que el viento se llevó’. Al contrario: nos obliga a vivir para lo que es. Un periodista no puede permitir que sus amigos le organicen, como a un pintor, exposiciones retrospectivas’.
“’Tampoco podemos arrullarnos, como las viejas actrices, en la nostalgia del álbum fotográfico o en el recuerdo de aquellas marquesinas que bordaban nuestro nombre con foquitos de colores. Ni andamos por ahí como los veteranos de una guerra ya olvidada, luciendo antiguas condecoraciones y un atuendo pasado de moda’.
“’Los periodistas, como el combatiente sin relevo, vivimos y morimos con el uniforme de campaña puesto y el fusil humeante entre las manos’.
“’Dicho de otro modo menos melodramático: los militantes del periodismo -por vocación y por destino- tenemos que ser, aquí y ahora, y para nosotros ser significa publicar, hacernos oír, ya sea desde una gran cadena de periódicos, o en una modestísima revista provinciana y hasta en una simple hoja volandera’.
“’Mi homenaje, pues, a tantos colegas que no alcanzan fama ni honores, pero que jamás han desertado del deber profesional un solo día’.
“Hay hombres que forjan sus propias leyendas. En el periodismo de vez en cuando surgen figuras que rompen los moldes no como un reto, sino porque ello es parte misma de su naturaleza. Manuel Buendía fue de esa estirpe.
“Lo recordamos siempre.”

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