Manuel Martín Serrano y la necesidad de renovar la esperanza en la ciencia de la comunicación
Por Octavio Islas
Manuel Martín Serrano, catedrático de la Universidad Complutense (Madrid, España), quien es considerado como el padre de la teoría de la mediación, presentó el jueves 22 de agosto, en la Universidad de la Comunicación (ubicada en la colonia Roma de la Ciudad de México), su libro más reciente: Teoría de la Comunicación. La comunicación, la vida y la sociedad.
Manuel -madrileño de nacimiento pero andaluz de corazón-, es autor de algunos de los textos que han contribuido a establecer la cientificidad misma de la teoría de la comunicación, destacando: La mediación social; Métodos actuales de la Investigación Social; Teoría de la comunicación. Epistemología y análisis de la referencia; La producción social de la comunicación.
El reciente libro de Manuel Martín Serrano responde a quienes niegan a la comunicación el reconocimiento de ciencia, y también a aquellos que, sensibles a las crisis que hoy enfrentan las ciencias de la comunicación, promueven la necesidad de trascenderlas para acceder a un estado superior.
Contrario a las tesis de algunos filósofos del conocimiento que conciben la acción comunicativa inherente al logos en la privilegiada condición de homo sapiens -Eduardo Nicol, por ejemplo-, la comunicación, Serrano afirma que la comunicación es un tipo de interacción que está inicialmente al servicio de necesidades biológicas y que funciona con pautas zoológicas.
Manuel investiga la comunicación desde la vida, pues comprende que la comunicación en primera instancia admite ser entendida como un mecanismo adaptativo tardío. La competencia informativa es una capacidad precomunicativa. En consecuencia el estudio de la comunicación tiene que partir de cuando no había ni cultura, ni sociedad, ni valores.
En su reciente libro Manuel Martín Serrano, destacadísimo discípulo de Abraham Moles, describe los cambios evolutivos que transformaron la comunicación animal en humana, partiendo de una sencilla y profunda reflexión: los comportamientos comunicativos evolucionan a partir de interacciones no comunicativas.
En millones de siglos los órganos perceptivos de algunas especies consiguieron evolucionar. Las señales de estado sirvieron como signos de identidad. Los primeros animales capacitados para comunicarse con otros, recurriendo al uso indicativo de la información, tuvieron que poseer células nerviosas especializadas y organizadas en un sistema nervioso, por rudimentario que éste fuera.
A la paleontología de la información corresponde investigar el tránsito de los usos precomunicativos de la información a las aplicaciones comunicativas. La capacidad de comunicar nunca hubiese sido posible sin una sucesión de transformaciones previas de los organismos y de los comportamientos.
Las aptitudes comunicativas conseguidas por otras especies que antecedieron a los humanos aportaron el capital evolutivo cuya herencia hizo posible la comunicación humana.
El cambio que representa pasar de competencias informativas a competencias comunicativas supone transitar a una nueva dimensión, reservada para los seres comunicantes: el universo de los objetos de referencia
La Teoría de la Comunicación estudia una clase determinada de interacciones. Concretamente aquellas en las que dos o más comunicantes llevan a cabo actividades indicativas. Actividades que consisten en producir, enviar y recibir información que se refiere a un objeto de referencia.
La comunicación es un mecanismo evolutivo. Nuestra especie ha heredado todos los sistemas de instrumentos de comunicación y ha introducido importantes mejoras evolutivas en los instrumentos acústicos y visuales. Han aparecido, en consecuencia, otros instrumentos y sistemas de comunicación que no forman parte del equipamiento humano. El principal rasgo que distingue a la comunicación humana de la animal es la incorporación de las técnicas a la producción, la difusión y la recepción de las señales, mediante el empleo de las herramientas.
La revolución de las comunicaciones digitales introduce nuevas exigencias en la telenomía de la comunicación. En los nuevos ambientes y escenarios de producción-realización de las comunicaciones digitales se producen frecuentes readecuaciones de las señales a los espacios y nuevos tiempos comunicativos. La velocidad y la relatividad del tiempo afirman su condición de variables cuyo alcance habremos de escudriñar en esta nueva etapa de la ciencia de la comunicación.
Teoría de la comunicación. La comunicación, la vida y la sociedad admite ser interpretado como una formidable crítica a no pocas apologías que pretenden afirmarse como metafísicas de la comunicación.
El reciente libro de Manuel Martín Serrano nos permite renovar la esperanza en las ciencias de la comunicación
Manuel no persigue el propósito de crear una secta, fundar una iglesia o establecer un nuevo evangelio. Su gran mérito sencillamente radica en la generosidad de un noble propósito: afirmar la legitimidad de las ciencias de la comunicación, despejar dudas sobre la indispensabilidad de la teoría de la comunicación.



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