La Coctelera

Hoy lunes 6 de agosto, en la página 10 del diario Reforma es posible leer un interesante artículo de David Luhnow, periodista del The Wall Street Journal- sobre Carlos Slim, a quien designa Luhnow como "el señor Monopolio de México".

El título del artículo en cuestión es: "La fórmula que convirtió a Carlos Slim en el hombre más rico del planeta".
Slim, hijo de inmigrantes libaneses, con 67 años de edad, hoy es el hombre más rico del mundo, controlando más de 200 empresas.

Sus versátiles intereses empresariales comprenden telecomunicaciones, petróleo, construcción, tabaco, minería, bicicletas, gasesosas, aerolíneas, hoteles, ferrocarriles, imprenta. Sus empresas -afirma Luhnow- representan un tercio del valor del principal índice bursátil de México.

Slim es el principal empleador privado y contribuyente tributario. Sin embargo, Eduardo Pérez Motta, presidente de la Comisión Federal de Competencia le considera "un riesgo para nuestra democracia y está sofocando nuestra economía".

En México la distribución de la riqueza presenta profundas diferencias. México figura en la posición 103 de 126 países en términos de igualdad.

En años recientes su fortuna ha crecido más rápido que cualquier otra en el mundo -en dos años aumentó 20 mil millones de dólares para alcanzar una cifra superior a los 60 mil millones de dólares-. La fortuna de Slim hoy es superior a la de Bill Gates. Se estima que Slim gana cada día un promedio de 27 millones de dólares.

Luhnow describe así la fórmula empleada por Slim en su acumulación originaria de gran capital: "comprar compañías a precios de liquidación, reestructurarlas y marginar a la competencia sin piedad".

Luhnow también denuncia la incipiente contribución de Slim al desarrollo de las telecomunicaciones en México. "su control sobre la telefonía mexicaba ha atrasado el desarrollo del país. Sólo un 20% de los hogares de ese país tiene una línea de telefóno y sólo un 4% de los mexicanos tienes acceso a banda ancha".

Para cabildear sus intereses, Slim ha conseguido ubicar a exempleados suyos en puestos claves de la administración pública. Tal es el caso de Pedro Cerisola, quien se desempeñó como responsable de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes durante el gobierno del presidente Vicente Fox (2000-2006).

Anticipando la indispensable modernización carretera del país, Slim abrió una nueva compañía constructora: Ideal SAB. Además -destaca Luhnow- la empresa de servicios petroleros de Slim construyó la mayor plataforma de crudo del país.

La formidable capacidad de Slim para hacer negocios está fuera de toda duda.

Sería deseable advertir en Slim un comportamiento empresarial más solidario con el desarrollo integral de México.

Alejandro Ocampo, director de Razón y Palabra, entrañable amigo y compañero del Departamento de Comunicación del Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México, me advierte de la existencia del sitio web de Carlos Slim.

La página, por cierto, decarga con gran lentitud -el servidor debe ser barato y de limitada capacidad-, cuestión de economía...

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