La Oficina Internacional del Trabajo (OIT) estima que una de cada cinco personas en el mundo trabaja más de 48 horas a la semana.

Las jornadas de menor duración tienen efectos positivos, dice el informe, incluyendo beneficios para la salud y la vida familiar, la reducción de accidentes en el lugar de trabajo, así como mayor productividad e igualdad entre los sexos.

En lo que se refiere a los países donde se registra la mayor incidencia de jornadas laborales Perú encabezó la lista, seguido por la República de Corea, Tailandia y Pakistán.

En general, las leyes y políticas sobre horas de trabajo tienen una influencia limitada sobre la duración real de la jornada en los países en desarrollo, especialmente en lo que se refiere al máximo de horas semanales, pago por sobretiempo y su influencia sobre el empleo informal.

Entre las parejas con niños las horas de trabajo pagadas de los hombres tienden a aumentar, mientras que las horas pagadas de las mujeres disminuyen. En Hungría, por ejemplo, la presencia de niños en una familia genera jornadas entre 13 y 19 por ciento más largas para las mujeres, y la diferencia aumenta cuando hay más niños.

En México, el porcentaje de trabajadores que pasan más de 48 horas en ventas al mayor y menor es más elevado que el de cualquier otra industria.

En el sector de la fabricación, dice el informe, el número promedio de horas trabajadas es de entre 35 y 45 a la semana, pero puede aumentar de manera significativa en algunos países en desarrollo, entre estos Costa Rica, Perú, Filipinas, Tailandia y Turquía.

El estudio también dice que tanto los trabajadores jóvenes como aquellos en edad de jubilar trabajan menos horas, lo cual refleja la falta de oportunidades de empleo para estos dos grupos.

Estudio