La Coctelera

Esta semana, en el boletín Yo influyo familia organización que observó una "destacada" participación en la propaganda negra en Internet contra López Obrador, fue publicada esta editorial:

Feminismo de género

Norma Mendoza Alexandry

Una ideóloga del feminismo de género expresa lo siguiente: “Más allá de nuestra conciencia, las mujeres estamos oprimidas cuando, en cumplimiento del mandato patriarcal, nos esforzamos por despojar de sentido propio a nuestras vidas y por encontrar un sentido más allá de nuestras desdibujadas fronteras corporales….” , expresión ciertamente incisiva aunque no muy comprensible.

La llamada “teoría contemporánea del feminismo” tiene muchas variables, cada una puede ser vista desde distintos puntos para abarcar las experiencias de la mujer y cada punto percibe un fenómeno particular. Debido a la pluralidad de definiciones y puntos de vista es quizá más apropiado hablar de feminismos que de feminismo. En primer lugar el feminismo da a la mujer un alto valor; las mujeres son consideradas seres humanos importantes y valiosos. En segundo lugar, el feminismo reconoce la necesidad del cambio social si las mujeres han de llevar una vida ‘segura y satisfactoria’. Quizá la definición más simple de la palabra feminista es un individuo que enarbola estas creencias básicas: que las mujeres son valiosas y que es necesario el cambio social que las beneficie.

Regularmente cuando se habla de género , Judith Butler nos dice que “el género es una construcción cultural, por consiguiente no es ni resultado causal del sexo ni tan aparentemente fijo como el sexo….el género es una construcción radicalmente independiente del sexo…en consecuencia hombre y masculino podrían significar tanto un cuerpo femenino como masculino; mujer y femenino, tanto un cuerpo masculino como femenino”. El sentido del término ‘género’ ha evolucionado, diferenciándose de la palabra ‘sexo’ para expresar la realidad de que la situación y los roles de la mujer son construcciones sociales sujetas a cambio.

Una feminista radical de género aduciría que la simbolización cultural construida a partir de la diferencia sexual rige el orden humano y se manifiesta en la vida social, política y económica. A partir de esto, deducen que existen problemas sociales originados por esta ‘reglamentación cultural’ que tiende a la rigidez y esta intolerancia recae esencialmente en dos dogmatismos: el sexismo o sea, la discriminación en base al sexo y la homofobia o rechazo a la homosexualidad. El feminismo de género aduce por ejemplo que si una mujer decide ser científica o piloto o cualquier opción considerada masculina, tendrá que enfrentar más obstáculos que los que enfrenta un hombre. Asimismo, una persona homosexual que quiera asumir su orientación abiertamente corre el riesgo de perder su trabajo, de no acceder a un puesto político o ser expulsada de su grupo de pertenencia.

La lógica de género distingue dos fenómenos: los del ámbito psíquico y los del ámbito social. En el primero se habla de cuerpos femenino y masculino en los que se encauza el erotismo y la pasión; en la estructuración psíquica –heterosexualidad y homosexualidad- existe también la práctica de la bisexualidad. En cuanto a la ‘socialización’ del ser humano, ésta recae en el lenguaje el cual produce información a partir de la contraposición de opuestos binarios, por ej: mujer/hombre, noche/día, frío/caliente, etc. En la compleja articulación de lo cultural y lo psíquico basa el ‘feminismo de género’ los mecanismos de la adquisición de la identidad sexual, distinta de otras formas más sociales de adquisición de la identidad que trata de la imagen de cada una en “contraposición con el otro”; entonces, este feminismo deduce que para enfrentar los problemas sociales de sexismo y homofobia habrá que partir del reconocimiento de que la relación entre lo psíquico y lo social, o sea, entre constitución mental y exigencias culturales, es conflictiva . Los objetivos se estructuran por tanto, en dos metas genéricas:

a) La revolución sexual o cambio sustancial en la identidad femenina, esto es, disociación entre sexo y procreación.
b) La revolución social o transformación del rol social de la mujer: igualdad de derechos con el hombre, ‘auto-realización femenina’.
Los pasos para conseguir ambas metas genéricas se resumen en:

1. La denuncia constante de la ‘condición de inferioridad’ a la que la historia y la cultura occidental han reducido a la mujer.
2. La igualdad con el hombre. De aquí surgen frases como “igualdad de oportunidades” o “equidad de género” tanto en el plano legal como en la educación. Las más radicales aspiran a prescindir del hombre en lo posible, como es en el aspecto de la procreación.
3. La libre disposición del propio cuerpo. Señala la ‘disociación entre sexualidad y procreación’. Esto forma parte también del ‘individualismo’, asumido por muchas mujeres a juzgar por el progresivo descenso de la natalidad. Una consecuencia de esto es la legalización de la homosexualidad.
4. Reclutamiento y propaganda. Aquí ya no se trata de concienciar a la mujer sobre su situación ‘oprimida’, sino de extender esta concienciación a la sociedad. Las cuatro Conferencias Mundiales sobre la Mujer de 1975 a 1995 organizadas por la O.N.U. contribuyeron a situar la causa de la igualdad entre los géneros en el centro mismo del temario mundial. A partir de aquí el esfuerzo va a estar centrado en fortalecer el papel social y político de las mujeres de forma que puedan hacer valer sus prioridades, esto es, convertirlas en sujeto social y político.
5. La destrucción del sistema de valores de la ‘clase dominante’ y sus estructuras. Aquí se patentiza la dependencia de finalidades ideológicas y políticas; entre las estructuras a erradicar o transformar se encuentra en primer lugar: la familia.

Según Christina Hoff Sommers el ‘feminismo de la equidad’ es la creencia en la igualdad legal y moral de los sexos. Pero el feminismo de género es una ideología que pretende abarcarlo todo según la cual la mujer está presa en un sistema patriarcal opresivo. En la Cumbre de Pekín las mujeres que se identificaron como feministas abogaron por incluir la “perspectiva de género” en el texto, definiendo género como “roles socialmente construidos” y usándolo en sustitución de mujer o de masculino o femenino. La teoría del ‘feminismo de género’ se basa simple y sencillamente en una interpretación neo-marxista de la historia (Dale O’Leary): el primer antagonismo de clases de la historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer unidos en matrimonio monógamo y la primera opresión de una clase por otra, con la del sexo femenino por el masculino.

La deconstrucción de la familia y el ataque a la religión, la tradición y los valores culturales que las ‘feministas de género’ promueven en los países en desarrollo afectan al mundo entero.

Lo anterior es sólo una vista ‘a ojo de pájaro’ de lo que está ya sucediendo. Los animo a reflexionar :

“La hora de la mujer se cumple en plenitud, la hora de la mujer adquiere en el mundo una influencia, un peso, un poder jamás alcanzado hasta ahora…..” (Mulieris Dignitatem).

Lagarde, Marcela. Los Cautiverios….PUEG, UNAM 2001
Butler, Judith. Gender Trouble: Feminism and the Subversión of Identity.
Lamas, Marta. Problemas sociales causados por el género. (Nota Téc.)
Hoff Sommers, C. Who stole feminism?

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