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Eric McLuhan, uno de los teóricos de la Comunicación más importantes del mundo, estuvo en México el jueves pasado. Camina con dificultad, viste al modo harvariano, tiene unas barbas de chivo (cuidadas pero de chivo) no utiliza Power Point para sus presentaciones y su voz es como de la ultratumba.
Es curioso escucharlo hablar sobre Internet, pero entre todas las cosas interesantes que dijo, una me parece vital: “Las empresas y los que trabajan en este medio (Internet) deben incorporar a sus equipos a artistas que aporten su imaginación, inventiva y creatividad a este medio que evoluciona con una rapidez desbordante”. Antes, Alejandro Piscitelli, de la Universidad de Buenos Aires, hizo una presentación espectacular sobre qué es la Web 2.0 y cómo la creatividad de la gente se vuelca en este tipo de recursos, que no en su trabajo ni en sus tareas ordinarias. La Web 2.0 está compuesta de ciclos de ocio, pero ciclos de ocio productivo que crean nuevas herramientas, comunidades, que estrechan lazos y permiten a la gente relacionarse a pesar de las barreras físicas y culturales. Conocí a Piscitelli el año pasado, un septiembre. Su presentación sobre la creatividad en Internet me deslumbró. Además, es un hombre sencillo, medio abstraído en su trabajo y sabe contar historias. Leo tiene como ocho años. Lo conocí en el 2000. Era un niño rubio, de mejillas rosadas y hermoso. “!Sí me gusta!”, dijo el día que probó la cerveza que su padre le dijo que no le iba a gustar, y desde entonces esa frase ha recorrido caminos. Leo dedica sus tardes a dibujar. Muchos niños dibujan, pintan superhéroes, animales, edificios y policías... Leo dibuja su vida, escribe su historia y la de su familia en pequeños cómics que son verdaderas joyas de síntesis de la realidad. Y además son súper divertidos. Leo es un artista, un genio que transforma la realidad en sus ratos de ocio, pero por extraño que parezca y a pesar de ser un nativo de Internet no utiliza un mouse y una pantalla para sus creaciones, todo lo hace a golpe de plumón. Su papá escaneó uno de los cómics y me lo envió en Power Point. Yo recorté unos cuadros que les pongo acá a ustedes y también dejo un PPS. Todo esto, lo que hicimos el papá de Leo y yo es Web 1.0, un trabajo a nivel de desktop y algo un poquitito más allá, como este blog y mucho de lo que hago en Internet. Leo tampoco está en la Web 2.0 y creo que ni siquiera está en la Web (por el momento), pero su papá y yo (más bien yo) tenemos el plan de meterlo a un concurso que organiza el EP3 para reunir los mejores cómics. El primer ejercicio lo hicieron el año pasado y fue sólo en España. Ahora José María Valenzuela, el editor de EP3, quiere extenderlo y poner la invitación en EL UNIVERSAL y en otros diarios de América Latina. Yo estoy segura de que le va a ir muy bien porque es genial. A mí me gustaría que trabajara con nosotros, a ver si así se me pega algo de ingenio y creatividad. Por lo pronto los dejo con “Las Aventuras de Leo” y la reflexión: ¿Qué hacen ustedes en sus ratos de ocio? ¿Vuelcan en ellos toda su creatividad e ingenio o siguen en la Web 1.0?