La Coctelera

Palabras del licenciado Felipe Calderón Hinojosa, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, durante la Comida del Día del Voceador, que tuvo lugar en esta ciudad.

Buenas tardes.

Señor Raúl Ramos Rivadeneyra, Secretario General de la Unión de Expendedores y Voceadores de los Periódicos de la Ciudad de México.

Señoras y señores directivos de medios de comunicación.

Amigas y amigos voceadores; señoras y señores:

Yo en verdad agradezco muchísimo la invitación a celebrar con todos ustedes el Día del Voceador.

Me emociona mucho la calidez de su recepción, de su saludo, me emociona mucho también estar compartiendo este día tan especial, con voceadoras y voceadores de varias generaciones, de todas las edades, desde una pequeña niñita que me pasaron por ahí, que debe de tener apenas unas cuantas semanas o meses, hasta alguien por acá que me saludó que tenía, tiene 101 años de edad, me dijeron por aquí. Así que felicidades, felicidades a todos.

En especial quiero felicitar a los compañeros que hoy se distinguen por sus más de 60 años al servicio del gremio, que han sido años al servicio de México.

Doña Rosa Pineda, José Ángel García, a don José Roque Contreras, Magdalena Gallardo y Roberto Téllez, les expreso sinceramente mi reconocimiento y respeto por su dedicación, por su entrega, por tenernos bien informados.

Sé amigas y amigos que desde las primeras horas de la madrugada en las tradicionales calles de Bucareli pero también en muchas, muchas otras calles de las ciudades y del país, estas calles se despiertan, las ciudades se despiertan con la actividad de los Voceadores de México.

Ustedes ya están en marcha cuando los demás duermen o incluso cuando algunos van llegando a su casa. Sin importar el frío, la lluvia, cumplen con su misión de llevar los diarios, las publicaciones a los expendios, a las esquinas, que se convierten de repente en fuentes privilegiadas de noticias e información.

A lo largo del tiempo además, le suministran a la gente algo que cada día se volvió más importante, que los enlaza con su vida, con su familia, con el novio y con la novia, como son las tarjetas telefónicas.

Ustedes son una parte importante de la vida de muchos, de millones de mexicanos, y además la labor de los voceadores es indispensable para el éxito de la industria periodística y editorial y también desde luego para la labor de difusión del propio Gobierno.

La difusión de noticias fomenta y enriquece el debate serio, el debate responsable sobre los temas nacionales y ello fortalece a nuestras instituciones y a nuestra democracia.

Para tomar buenas decisiones como sociedad, como Gobierno, como personas, lo fundamental es estar informado y bien informado; sin la labor de los voceadores esto quizá no sería posible.

El trabajo que ustedes hacen permite a los ciudadanos ejercer el derecho a la información que tenemos y también permite a los medios de comunicación hacer uso de su derecho y libertad de expresión.

Yo me formé al lado de personas acostumbradas a expresar y a debatir sus ideas con los medios, entre ellos mi propio padre y mucha gente que no se resignaba al absurdo de otras épocas, afortunadamente superadas, de que sus escritos fuesen censurados.

Por convicción me opongo a la censura, a cualquier forma de control informativo, reitero mi compromiso personal con la libre manifestación de las ideas y con la libertad; con la libertad para escribir, para hablar, para publicar, para opinar.

Yo le digo aquí a don Raúl Ramos y a ustedes amigas y amigos voceadores, que tengan la plena certeza de que mi Gobierno, por ningún motivo impedirá que los voceadores de México cumplan con su labor, porque así lo garantiza nuestra Constitución.

El escritor, periodista, ese gran mexicano que fue Alfonso Reyes decía que nada hay comparable al orgullo de contar noticias; y los voceadores de México orgullosamente forman parte de esa tradición, de esa cadena que permite informar a los ciudadanos.

Mi Gobierno valora enormemente su labor y su contribución a la sociedad.

También quiero agradecerles, amigas y amigos, las muestras de afecto y de apoyo que he recibido de ustedes.

Me queda muy claro que la labor abnegada, difícil, esforzada, de las voceadoras y los voceadores que realizan enfrentando la adversidad y bajo cualquier condición y realizan todos los días, así llueva, truene o relampaguee, como dice nuestra gente, sé que la realizan por sacar adelante a sus hijos.

Y tengo la plena convicción de que en términos de valía humana, de valor personal, no es lo relevante si uno se dedica a una cosa u otra, porque cuando el trabajo se hace con dignidad, cuando el trabajo se hace con amor, cuando el trabajo se hace por sacar adelante a la familia, por sacar adelante a los hijos, todos, todos los trabajos desde el de voceador hasta el de Presidente de la República, tienen el mismo valor y la misma dignidad.

Sé también que para ustedes la educación es lo primero para sus hijos, que la salud es lo primero y nosotros queremos trabajar precisamente en eso. Sé que todas las mañanas se levantan para que sus hijos puedan contar con un futuro mejor del presente que a ustedes les tocó vivir.

Y sé que se esfuerzan por llevar a esos niños a la escuela, porque aprendan, porque estudien, porque se superen, porque salten los obstáculos que a ustedes la vida les ha puesto.

Y sé que lo están logrando amigas y amigos y los admiro también por eso. Me entusiasma tanto, en verdad, saber y conocer los testimonios que aquí refrenda su Secretario General.

Decir que de esta gran familia de los voceadores de México han surgido profesionistas de todas las especialidades: maestros, abogados, médicos, periodistas, etcétera, etcétera.

Yo sé que cada uno de ellos, cada uno de ustedes son ejemplo del México que debe ser, del México que lucha para superarse, del México que no se arredra ante la adversidad, del México que se esfuerza y sale adelante.

Yo estoy seguro que con ese tesón y ese afán de superación que distingue a la gran familia de los voceadores vamos a tener otro México.

Ojalá, ojalá que verdaderamente el esfuerzo y el sacrificio que hacen los voceadores se hiciese en tantas y tantas esferas de la sociedad.

Sé que ustedes hacen un esfuerzo y el Gobierno por lo mismo tiene que hacer el suyo, por eso quiero decirles que en mi Gobierno encontrarán el apoyo para poder alcanzar ese mínimo de bienestar que buscamos para los hijos, por eso nos esforzamos para que ninguna niña, ningún niño que nazca en nuestro país se quede, desde el momento de que nace sin médico, sin medicinas y sin tratamiento.

Por eso avanzamos también en programas como el Seguro Popular y el Seguro Médico para Una Nueva Generación, para que ninguna mexicana o ningún mexicano, ningún niño y, desde luego, ningún niño o niña de los voceadores se quede con los más elementales satisfactores y, sobre todo, con la salud que merece su dignidad.

También trabajamos por la educación, estoy convencido amigos, que esa es la palanca, la herramienta con la cual se puede superar el ser humano. Soy un Presidente convencido de que sólo con educación vamos a hacer de nuestro México un país mejor, un país ganador, como quiero y queremos que sea nuestro México.

Por ello hemos aumentado también el número de becas que se destinan a los estudiantes de menores recursos en todos los niveles educativos.

Tan sólo en el nivel de educación superior, en las universidades vamos a apoyar a casi 300 mil estudiantes, 70 por ciento más que el año pasado, y ojalá y muchas de esas becas sean para hijas e hijos de los voceadores.

También queremos en este país, en nuestro querido México, que tengamos acceso a las cosas elementales que permiten que una familia se reúna, conviva en la casa que es donde educamos a los hijos, donde escuchamos sus problemas, donde formamos verdaderamente una familia y transmitimos nuestros valores.

Hasta ahora México estaba haciendo en los últimos años en un excelente papel en materia de vivienda, en los últimos seis años se hicieron más viviendas que nunca, pero faltaba empujar el derecho a la vivienda de la gente que gana menos de los cuatro salarios mínimos, menos de 200 pesos al día.

Y por eso hoy estamos empezando con un programa muy importante para apoyar la vivienda de la gente de menores ingresos, de la gente que gana menos que eso, como es el caso de muchos voceadores, como es el caso de albañiles, como es el caso de meseros, de mucha gente.

Y por eso a esa gente le estamos acomodando crédito que pueda ser pagado conforme a su ingreso y también queremos apoyarle con el anticipo de su casa para que la pueda comprar y salir adelante.

Si nos organizamos este programa va a beneficiar también a muchos voceadores.

Hace unos momentos, amigas y amigos, don Raúl Ramos señalaba que los voceadores son el eslabón más delicado, el más sencillo de la libertad de prensa, yo estoy totalmente de acuerdo con eso.

Sin embargo, a lo largo de la historia grandes pensadores han sabido y no le han dado ese reconocimiento a la importancia de que las noticias lleguen a manos de los ciudadanos, es fundamental que todos los días recordemos la importancia que las noticias y la información lleguen a manos de la gente.

Por eso para mí, amigas y amigos, ustedes son ese eslabón sin el cual se pierde la verdadera libertad, son los heraldos modernos y sé que sin las voceadoras y los voceadores de México la libertad de prensa estaría incompleta.

Sé que trabajando juntos seguiremos avanzando en la construcción de un México más seguro, más seguro para todos, más seguro también para las familias de los voceadores; un México más libre, un México más justo para poderlo dejar en manos de las futuras generaciones.

Reitero mi reconocimiento para ustedes, para lo que hacen, para lo que viven, para lo que son.

Un reconocimiento al gremio de los voceadores, mis felicitaciones en este día.

Y como decía don José Roque hace un momento cuando le estaba entregando su justo reconocimiento.

Yo les deseo a ustedes lo mismo que él me deseaba a mí: Salud y vida para los voceadores de México.

Muchísimas gracias, muchísimas felicidades.

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