CND: CAMILO VALENZUELA
Convocada por el Frente de Apoyo Crítico a López Obrador (organismo que se constituyó desde las jornadas de lucha contra el desafuero y que está formado principalmente por estudiantes de distintas facultades de la UNAM), la citada mesa redonda contó con la participación de Lucio Oliver, miembro del Grupo Sur; Claudia Sheinbaum, secretaria de Patrimonio Nacional del Gobierno Legítimo, y el ya mencionado Camilo Valenzuela.
En el marco de los preparativos de la Segunda Asamblea de la CND, el primero en tomar la palabra fue Lucio Oliver, miembro del Grupo Sur, en el que participan académicos e intelectuales como Guillermo Almeyra, Héctor Díaz Polanco y Armando Bartra, entre otros. Oliver hizo énfasis en la necesidad de un debate ideológico que defina qué es lo que los ciudadanos y la sociedad quieren en todos los aspectos de la vida social: qué tipo de transporte, que mecanismos de combate al narcotráfico, etc.
Para iniciar este debate, indicó, hay que tener muy claro el carácter del gobierno de Felipe Calderón, para entonces poder definir la acción social. En este orden de ideas, Lucio Oliver caracterizó al gobierno calderonista como “autoritario, neoliberal, privatizador y conservador, que utiliza a los medios para ocultar su verdadera esencia, que no es sino ésta”.
Oliver abundó en su caracterización al señalar que ese autoritarismo neoliberal, privatizador y conservador no sólo cumple una función interna, nacional, sino también la función internacional que le ha asignado el imperio: convertirse en la reacción que frene a los movimientos sociales y a los gobiernos progresistas de América Latina.
Lucio Oliver concluyó su intervención señalando que los movimientos sociales tienen cada vez mayor fuerza y libertad de movimiento y eso es importante porque les va a permitir imponer la agenda política, por lo que en México, la CND tiene que tender a convertirse en este tipo de movimiento que luche por incrementar los derechos de la sociedad, y entre ellos el más importante es el de la participación en la vida política para la renovación de las instituciones y la creación de nuevas que profundicen la democracia.
En su momento, Claudia Sheinbaum rememoró la historia de luchas por la defensa de la educación pública que tiene la UNAM desde el 68, así como las de las movilizaciones sociales en defensa de los recursos naturales energéticos, de la sanidad y los servicios médicos, antiguas y recientes, que han permitido mantener los sectores productivos básicos de México como instituciones públicas. Hizo referencia a lo anterior para señalar que en la actualidad en México se libra una lucha de resistencia que tiene como herramientas principales la organización y la movilización. En ese sentido, hizo referencia a los trabajos que desde la Secretaría de Patrimonio Nacional del Gobierno Legítimo se realizan, manteniendo vínculos con los movimientos sociales y sindicales, por lo que llamó la atención para que no se conciba que el movimiento de resistencia contra el mal gobierno es sólo el producto de un pase mágico de Andrés Manuel López Obrador, sino que hay que construirlo “apelando a la participación y convenciendo cada vez más voluntades”
La funcionaria lopezobradorista puso como ejemplo de este proceso de organización la campaña de credencialización que ha lanzado el Gobierno Legítimo como un instrumento que da identidad a todas las luchas y movimientos que existen extendidos por todo el país, desde la lucha de académicos y sociedad civil contra la minera San Xavier, que está destruyendo el patrimonio, pasando por la lucha de los campesinos que han sido despojados de sus tierras por el proyecto de la presa de La Parota, hasta la defensa que se está haciendo de la electricidad en el istmo de Tehuantepec contra la voracidad de empresas extranjeras.
Indicó que es necesario que la CND se construya de abajo hacia arriba, a partir de las demandas específicas de la sociedad mexicana, desde el rancho y los barrios hasta todas partes, e insistió en que hay que superar viejos vicios de la política para que se construya una democracia verdaderamente participativa.




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