La Coctelera

En estos 10 años el mundo ha cambiado dramáticamente. Ha cambiado la tecnología, ha cambiado el mercado, ha cambiado la política, ha cambiado el medio ambiente.

Llegue hoy, pero me enteré que apenas empezó a nevar en Davos hace apenas algunos días.

El mundo ha cambiado y para América Latina, según escuchamos de la conversación de hace un momento.

Y para México en especial el futuro representa un reto y un desafío que tenemos que enfrentar con claridad.

Yo mencionaba hace un rato que para nuestro continente y para México el desafío no es tanto el optar por gobiernos o regímenes de izquierda o de derecha, porque decía yo, hay gobiernos de izquierda que hacen cosas correctas, en términos de protección de mercado y de inversiones y hay gobiernos conservadores que han enfatizado notablemente sus políticas sociales.

Yo quiero decir que ese dilema, precisamente, no es entre izquierda y derecha, sino entre pasado y futuro, es entre si decidimos fortalecer la democracia, que es el camino del futuro o decidimos volver a regímenes dictatoriales del pasado.

Es si vamos a promover, precisamente, mercados cada vez más rápidos y cada vez más diversos, inversiones cada vez más globales, o vamos a volver a regímenes del pasado, de economías cerradas y centralmente planificadas, controladas por el Gobierno a través de expropiaciones.

Y esa fue, amigas y amigos, es la decisión que México tuvo que tomar el pasado 2 de julio en las elecciones.

Y, afortunadamente, México decidió en favor de la democracia, México decidió en favor del mercado, México decidió a favor de políticas públicas, sociales y ambientales, responsables, viables y, en pocas palabras, México decidió a favor del futuro.

Y sé que otros países han decidido en otro sentido, pero estoy convencido de que México tiene que jugar un rol para sus propios ciudadanos, pero también para otros países del continente que garantice que América Latina pueda llegar a tiempo a su cita con el futuro.

Yo veo con interés y con preocupación, de alguna manera, cómo está cambiando el mundo, cómo hay otras regiones y economías que han sido mucho más capaces que las nuestras de adaptarse a esos cambios, cómo han podido aprovechar de mejor manera la tecnología.

¿Y cuál es la ruta sobre la cual puede construirse el futuro?

A mí me parece que a través de pasar este equilibrio del que hablaba yo hace un momento, el mercado y el Estado.

El mercado como una condición necesaria para tener una economía competitiva que es lo que necesitamos, pero insuficiente y, en consecuencia, se requiere la acción rectora del Estado para corregir las terribles desigualdades.

Y pienso que debemos cambiar los modelos simples que atribuyen sólo al mercado o sólo al Estado ese poder de conducir a la sociedad y tenemos que cambiar el modelo para qué, para que baje, además de promover el mercado, también sea capaz de producir resultados y resultados rápidos para la gente.

Estoy convencido de que tenemos que construir desde el centro, respetando las reglas del mercado, pero respetando también las reglas éticas de justicia y de respeto al medio ambiente.

Y déjenme decirles ahora por qué pienso que México, si bien no es la tierra prometida, si estoy convencido de que es la tierra del futuro.

Recientemente Goldman Sachs, por ejemplo, en sus pronósticos para el futuro, estableció que para el año 2040 México será una de las cinco economías más grandes del mundo, junto con las economías del grupo llamado de BRIC que, por cierto, podríamos agregarle ya, sería muy bueno agregarle una M a la expresión de BRIC, a Brasil, Rusia, India y China, y una M de México para una expresión más completa de lo que va a ocurrir, podría ser BRIMC, que refleja lo que está ocurriendo en el mundo.

Y déjenme decirles por qué yo creo como mexicano y como Presidente de México que eso es posible.

Porque tenemos todas las ventajas para transformar a nuestro país en una de las cinco economías más grandes del mundo.

Primero, lo que he sabido de México, tenemos recursos naturales, abundantes, somos el cuarto país productor de petróleo en el mundo y somos el quinto país con mayor biodiversidad en toda la tierra, tenemos una posición geográfica estratégica.

Otros países, continentes y regiones en prosperidad, tienen costos logísticos y de transportación para acceder al mercado de Estados Unidos que nosotros no tenemos.

Tenemos más de tres mil kilómetros de frontera con la economía más fuerte del mundo, y además tenemos 11 mil kilómetros de costas y litorales al Pacífico y al Atlántico, lo cual nos permite que México juegue una posición estratégica precisamente en los nuevos flujos de inversión y de comercio en el mundo.

Tenemos, además, una economía enorme, con tasas de interés más bajas en México, con un riesgo-país que no llega al uno por ciento; el riesgo-país esta semana estuvo en 97 puntos-base, convergiendo además las tasas de interés con las propias de Estados Unidos.

Y la tasa de inflación además que se han mantenido entre las más bajas también en Latinoamérica.

Tenemos una historia propia, México es un país pleno de cultura, de sabores, de colores, de música, una raíz profunda que es, precisamente, uno de los activos más valiosos en un mundo global.

Tenemos, además, y lo cual creo que es de lo más relevante, tenemos estabilidad política, y aún con la intensidad de los procesos electorales que vivimos, si algo ha quedado demostrado es la sólida construcción de instituciones democráticas en nuestro país.

Y por último, quisiera abordar, tenemos un enorme bono demográfico, somos un país joven, la mayoría de los mexicanos tiene menos de 30 años, y el promedio de edad de nuestro país es 27 años.

Tenemos un gran bono demográfico, de aquí al año 2030 la población económicamente activa, la gente que es capaz de trabajar, va a ser mayor que toda la población en retiro y la población infantil junta en México.

Esto nos da una ventaja singular frente a otros países, desde luego, especialmente los desarrollados.

Tenemos un país en edad de trabajar y con ganas de trabajar, y quizá no es lo más importante del bono demográfico.

Yo quisiera decir que en México está surgiendo una nueva generación, hay un nuevo espíritu, hay una nueva alma en el país, que es esta nueva generación de mexicanos que está tomando el control de la economía, de las empresas, de la política, de la cultura, del cine, de muchas cosas.

Y esta nueva generación le está dando a México energía, coraje, innovación y visión de futuro.

Estoy contento porque hay un nuevo México que se está haciendo presente en las decisiones cruciales para el país.

Por eso pienso que México es la tierra del futuro, y lo será si los mexicanos hacemos lo que tenemos que hacer.

Y esta nueva generación tiene bien claro lo que se tiene que hacer.

Primero, Estado de Derecho.

México es un país de leyes. Mi primer compromiso con los mexicanos al tomar protesta fue, precisamente, comprometerme con cumplir y hacer cumplir la ley como manda la Constitución.

Y sé que para hacerlo necesitamos, segundo, seguridad pública.

Agradezco mucho al señor Schwab el reconocimiento que me ha hecho, pero efectivamente, desde el primer día de nuestro Gobierno hemos encarado con decisión y con mano firme el reto de la seguridad en México.

Y no he escatimado, ni vamos a escatimar recursos públicos, para hacer valer toda la fuerza del Estado para poder rescatar la seguridad de los mexicanos y de quien invierte, apuesta y cree en México.

Por eso, incluso, hemos lanzado operativos con fuerzas federales, con el Ejército mismo, con la Armada para tomar el control firmemente de aquellas regiones asoladas por la criminalidad en México.

Por eso hemos puesto un hasta aquí al control que capos de la droga tenían en muchas cárceles del país y hemos deportado a 15 grandes capos de la droga en México que eran demandados por la justicia americana.

Estamos decididos a que está batalla por la seguridad, que será larga, que costará dinero, que tomará tiempo, que costará, quizá vidas humanas, la va a librar y al final la vamos a ganar los mexicanos.

Tercero, una economía competitiva y generadora de empleos.

Queremos que en México se pueda producir a nivel es de competitividad equivalentes a cualquier parte del mundo.

Y yo tomo el reto que aprendí aquí en Davos, de los indicadores del Foro Económico Mundial.

Queremos que la competitividad en México crezca día con día, indicador por indicador en términos de eficiencia, en términos de transparencia, en términos de responsabilidad de las autoridades, de Estado de Derecho.

Queremos que crezca la competitividad y por eso los mexicanos estamos bien conscientes de que tenemos que cambiar para tener insumos energéticos, costos fiscales y costos y reglas laborales que nos permitan competir y con éxito con el mundo.

¿Queremos una economía que compita para qué?

Para generar los empleos que necesita el país.

Y yo lo comentaba a la gente y la gente asentía.

La gente no quiere vivir de caridad, no quiere vivir de limosna; la gente quiere oportunidad de trabajar para sacar adelante a su familia.

Lo que estamos haciendo en México es convertir al país, ese es nuestro propósito, en uno de los mejores lugares de inversión en el mundo.

Porque la única manera de generar empleo para los mexicanos es, precisamente, a través de la inversión.

Lo hacemos a través, desde luego, del mercado interno apoyando a las pequeñas y medianas empresas y lo hacemos también generando condiciones para que la inversión vaya a México.

¿Y por qué no?

No sólo uno de los mejores lugares de inversión en el mundo, sino el mejor lugar para invertir, porque invertir en México ahora es, sin duda alguna, un muy negocio.

Cuatro, estamos trabajando en igualar las oportunidades de la gente.

El Ex-Presidente Fox, mi predecesor hizo un gran trabajo en esto, incorporó Enciclomedia, que es un programa informático en todas las escuelas públicas de primaria y seguimos con esos programas.

Hoy hemos empezado a transparentar los resultados de la calidad educativa, hoy en México es posible conocer escuela por escuela cuáles son las buenas, cuáles son las malas, cuáles tienen que mejorar su propio sistema.

Estamos trabajando en salud, estamos trabajando en los indicadores de desarrollo humano y si, por ejemplo, un indicador clave, es la esperanza de vida o la mortalidad infantil. Nosotros estamos trabajando desde ahora para que en el futuro México pueda alcanzar una cobertura universal en servicios de salud.

Aunque no podemos hacerlo todo de un tajo, ya dimos ese primer paso y hemos tomado la decisión de crear un programa, de darle un seguro universal, un seguro médico eficaza todos los niños que nazcan durante mi Gobierno, un seguro que los cubra de por vida.

Queremos que la gente tenga el terreno parejo, para poder vivir.

Tenemos, quinto, un compromiso serio con el medio ambiente, queremos revertir las tasas de deforestación en México, que llegaron a ser las segundas peores del mundo en la década pasada, y alcanzar políticas del 100 por ciento de tratamiento de aguas residuales.

En pocas palabras, amigos, México con políticas sensatas de Estado está decidido a ganarse cada día el lugar de ser un país ganador.

Hoy hay un México diferente, un México que está convencido de que el futuro, precisamente, tiene que ganarse con decisión y con coraje.

Está convencido de que no es la solución enterrar la cabeza en la arena y quejarnos de todo lo que nos pasa culpando a todos los demás de lo que ocurre.

Yo personalmente estoy comprometido a que se destierre una mala y equivocada caricatura que se ha hecho de nuestro país, el mexicano sentado junto a un nopal, con las manos abajo del gabán y la cabeza agachada y cubierto por un sombrero.

Ese no es el México en el que yo creo, ese no es el México en el cree una nueva generación de mexicanos.

En el México que yo creo es en el México de Mario Molina, mexicano Premio Nobel de Química, que fue capaz de ser el pionero en detectar el problema de la capa de ozono y brindar soluciones para remediarlo.

Creo en el México ganador de González Iñárritu, que ha ganado el Globo de Oro y está nominado, con varios mexicanos ahora, al Premio del Oscar.

Creo en un México decidido, en un mundo que compite, no a agachar la cabeza, no a cerrar sus fronteras, sino a competir con todo y a competir y a ganar.

Estamos absolutamente determinados en este México que compite, estamos absolutamente decididos, no sólo a competir, sino a ganar.

Tenemos todo para ganar al futuro.

Yo quiero invitarlos a ustedes a ser parte de esta historia de éxito que hoy se está construyendo con mucho valor, con mucha decisión, con mucho coraje en nuestro país.

México será un acto relevante en las decisiones del futuro y vamos a hacer verdadero el pronóstico de Goldman Sachs, para el 2040 estaremos entre las cinco economías, no sólo más grandes del mundo, sino también entre las más prósperas y esperemos entre las más justas, con menor desigualdad entre los mexicanos.

Muchísimas gracias.

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