La toma de protesta de Felipe Calderón como Presidente de México debe ser pacífica y civilizada en el Congreso, en opinión de la mayoría de los mexicanos, que están en contra de que los legisladores del Partido de la Revolución Democrática (PRD) boicoteen el acto el 1 de diciembre. Pero igualmente rechazan el uso de la fuerza pública para establecer las garantías que demanda la transmisión del poder.

La información de la Encuesta Nacional en Vivienda de Parametría muestra que incluso antes de la toma de la tribuna el pasado martes del Palacio Legislativo de San Lázaro por parte de diputados del Partido Acción Nacional y del PRD, la gente ya contemplaba un escenario complicado para la toma de protesta.

Sobre la probable actuación del PRD durante la ceremonia de toma de posesión de Calderón, las apuestas de los mexicanos se encuentran divididas. El 43% cree que el partido del Sol Azteca impedirá la transmisión de la banda presidencial al nuevo mandatario y el 40% piensa que lo permitirá.

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