Mientras que los países industrializados registran puntuaciones relativamente elevadas en el IPC 2006, seguimos observando grandes escándalos de corrupción en muchos de ellos.
Los resultados del IPC 2006 ponen de manifiesto una fuerte correlación entre corrupción y pobreza. Casi tres cuartas partes de los países del IPC tienen una puntuación inferior a cinco.
71 países se sitúan por debajo del tres, lo que indica que la corrupción se percibe como una realidad extendida.
Haití presenta la puntuación más baja con un 1,8; Guinea, Irak y Myanmar comparten la penúltima posición, cada uno con una puntuación de 1,9. Finlandia, Islandia y Nueva Zelanda comparten la puntuación más alta con un 9,6.
Entre los países con un empeoramiento significativo de los niveles de corrupción percibida se encuentran: Brasil, Cuba, Israel, Jordania, Laos, Seychelles, Trinidad y Tobago, Túnez y Estados Unidos.
Entre los países con una mejora significativa de los niveles de corrupción percibida se encuentran: Algeria, la República Checa , la India , Japón, Letonia, Líbano, Mauricio, Paraguay, Eslovenia, Turquía, Turkmenistán y Uruguay.
México empeora su índice pasando del lugar 65 al 70 con una calificación de 3.3. Uruguay y Chile es el único estado latinoamericano que se sitúa entre los 50 primeros del ranking. Cuba y Brasil empeoran, mientras que Colombia, Salvador, Argentina y Bolivia, van progresando a paso lento.
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