La Coctelera

La politización de la economía
La percepción de los mexicanos sobre el desempeño de la economía del país y personal no depende del comportamiento de los indicadores macroeconómicos o de cómo se encuentren sus bolsillos sino de variables electorales.
La Encuesta Nacional en vivienda de Parametria muestra que en los meses previos a las elecciones federales de 2003 y 2006, la población manifiesta un mayor optimismo respecto al desenvolvimiento de la economía en el pasado y como podría evolucionar hacia el futuro. Pero una vez pasada la efervescencia electoral, las percepciones económicas de los mexicanos vuelven a la normalidad.
Estos datos indicarían que para una buena parte de la opinión pública, los esfuerzos realizados por el gobierno federal en aspectos como el control de la inflación, la generación de empleos, el crecimiento del producto interno bruto, entre algunos más, no son determinantes en la apreciación que los mexicanos tienen de la economía. Al menos no durante la administración foxista.
Al parecer influye más en la percepción de la gente las promesas de los candidatos en campaña y todo el entorno electoral que el buen o mal funcionamiento de la economía. En otras palabras, político en campaña mata economista.
Lo anterior se nota de forma más clara en la visión de los ciudadanos sobre la economía nacional y personal de los últimos doce meses (retrospectiva), la cuál normalmente es pesimista cuando no hay elecciones, y sólo en los dos meses anteriores a las elecciones federales de 2003 y 2006, las opiniones positivas superan a las negativas para luego volver a su curso natural.

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