La Coctelera

México, D. F., a 10 de Octubre de 2006.

Mensaje del licenciado Felipe Calderón, Presidente Electo de los Estados Unidos Mexicanos, durante la presentación del Proyecto: México 2030, celebrada en el World Trade Center de esta ciudad.

Señores Presidentes de los diferentes partidos políticos, muchísimas gracias por su presencia;

Señores gobernadores; Organizadores de los foros temáticos regionales; Señores embajadores; Líderes empresariales; Líderes sindicales; Líderes sociales; Académicos; Del deporte y de la cultura;

Señoras y señores:

Quiero agradecer en primer lugar la presencia de todos ustedes. El país necesita de la participación de todos sus líderes para construir su futuro, necesita de quienes gobiernan y de quienes son gobernados; de los que mandan, que son los gobernados y de los mandatarios, que somos los gobernantes.

Necesita de quienes desempeñan funciones públicas y quienes cumplen responsabilidades privadas.

Necesita de los empresarios y de los indígenas.

Necesita de los trabajadores y de las amas de casa.

México es una gran nación que gracias al esfuerzo de generaciones de mexicanos que en el pasado se dieron a la tarea de imaginar este país, lograron el futuro que es nuestro presente.

En los inicios de la formación de la patria José María Morelos imaginó un país independiente donde la soberanía se depositara en el pueblo y fuese ejercida sólo por sus representantes.

Un país donde fuésemos iguales ante la ley, con división de poderes, en el que se moderara opulencia e indigencia y se alejasen así la ignorancia, la rapiña y el hurto según lo dijo en Los Sentimientos de la Nación.

Un siglo más tarde otra generación de visionarios tuvo la valentía para emprender cambios que limitaran el excesivo poder del gobierno. En la Revolución Mexicana cientos de miles de mexicanos signaron con su lucha un compromiso por la justicia social y por la democracia.

¿Por qué una visión de largo plazo? Ahora que nos acercamos al bicentenario tanto de la Independencia como al centenario de la Revolución, México se encuentra nuevamente en un proceso de transformaciones y de cambios que no pueden ni deben detenerse.

Hoy, como ayer, con la riqueza de nuestra diversidad y pluralidad, la generación de mexicanos de hoy tenemos el deber de construir una visión común del país, del México que queremos para las próximas décadas y encaminarnos decididamente a lograr esa visión.

Hacerlo además de manera ordenada y pacífica; hacerlo sin las limitaciones que implica tener una perspectiva parcial de partidos o de gobiernos.

Admito que hasta ahora los mexicanos hemos dedicado mucho tiempo a nuestros desacuerdos y poco a revisar nuestras coincidencias. Debemos entender que en México cabemos todos.

Sé que es difícil tener coincidencias sobre la coyuntura o sobre temas muy específicos pero si elevamos la mirada hacia el horizonte del futuro, seguramente encontraremos las coincidencias.

Pongo un ejemplo. Podemos discutir cuál es la mejor manera de resolver el conflicto de Oaxaca hoy y encontraremos visiones diametralmente opuestas para su solución; pero estoy seguro que todos compartimos un propósito y un diagnóstico: que en el futuro, Oaxaca no superará su miseria ancestral a menos de que sí y sólo sí, sus niños tengan un acceso ininterrumpido a una educación de calidad.

Por eso es importante definir primero el México que queremos, cómo lo queremos ver en lo político, en lo económico, en lo social, en lo deportivo, en lo ambiental, en lo cultural.

Un México libre, justo y democrático; un México seguro; un México limpio; un México ganador en un mundo que le compite; un México fuerte y seguro de sí mismo.

Por eso los he convocado a construir y a compartir una visión de futuro. Propongo que generemos acuerdos que estén referidos a una fecha futura, acuerdos que no tengan que ver en su término incluso con este gobierno.

Una prospectiva que permita, entre otras cosas, que los proyectos vayan más allá de lo que dura una administración o de los límites de la visión de un partido político o de un candidato.

Por eso los convoco a que nos pongamos de acuerdo en cómo queremos que sea México al cabo de una generación, cuál es el país que queremos para el futuro, cómo será el país que encuentren los niños que nacen el día de hoy, cuando cumplan 24 años de edad.

Para el gobierno que inicia es fundamental que las decisiones, las reformas, las políticas públicas, tengan ese sentido y trascendencia. No gobernar para lo inmediato y efímero, sino tener presente en cada momento el futuro de país.

Un proyecto de gran visión permite ir de lo general a lo particular en el diseño de instituciones, planes, políticas y estrategias e integrar objetivos comunes a partir de la confluencia de miradas particulares.

Para ello asumo como premisa la búsqueda para México del desarrollo humano sustentable; esto es, del proceso permanente de ampliación de capacidades que permita a todos los mexicanos vivir una vida digna sin comprometer el patrimonio de las generaciones futuras.

Sé que gobernar significa decidir, optar; y gobernar bien implica decidir pensando no sólo en el presente sino en los mexicanos del futuro. Por desgracia hemos cometido muchas veces el error en la vida política de México, de tomar decisiones que para evadir la atención del presente comprometen el futuro.

Posponer las soluciones a los grandes problemas con el grave riesgo de que se agraven en el tiempo, es una manera de dejar de gobernar.

Pensamos diferente, sí, pero la construcción de una visión de largo plazo abre el espacio para la confluencia de diferentes puntos de vista. Cada persona, cada entidad federativa, cada sector, tiene una mirada propia que aportar a la visión colectiva.

La tarea no consiste solamente en lograr una visión común, este es apenas el primer paso, debemos plantearnos metas parciales que nos permitan evaluar en el tiempo cada determinados años o cada año, el cumplimiento de nuestros objetivos y diseñar los métodos, las políticas y las decisiones que debemos tomar para alcanzar de manera pronta y eficaz lo que hoy nos propongamos.

Al edificar en común la visión de México 2030 o México 20-30, como hemos titulado, buscamos también construir en la situación política actual de nuestro país, un espacio de diálogo con una perspectiva plural e incluyente que mueva la razón y la imaginación de todos porque sólo unidos podremos construir nuestra casa común, que es nuestra patria.

Al elaborar la visión debemos tomar en cuenta no sólo los anhelos y potencialidades; nuestros problemas, sino también las circunstancias que habremos de enfrentar en el futuro; entre otras, enuncio algunas:

La transición demográfica, por ejemplo, en el año 2030 la población de México será de casi 130 millones de habitantes, una de las características principales que veremos es la presencia mayoritaria ya no de niños pequeños, sino de jóvenes y adultos, lo que genera para las próximas 3 décadas condiciones propicias para impulsar el desarrollo económico, social, el llamado bono demográfico.

Sin embargo, enfrentamos también y por lo mismo, la dinámica de envejecimiento de la población. Ello nos obliga a reflexionar desde ahora sobre las presiones que tendrán por ejemplo los servicios de salud y los sistemas de seguridad social.

La mayor presencia de adultos mayores hace impostergable realizar cambios que permitan que la situación que se enfrente no implique un quebrantamiento de la condición de los mexicanos del futuro.

También asistimos a una transición epidemiológica, paradójicamente México tiene todavía las enfermedades del subdesarrollo como la desnutrición pero al mismo tiempo padece ya las enfermedades de países avanzados: la diabetes, la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, que han evolucionado y esto acarrea que las enfermedades para el futuro sean cada vez más caras y quizá más difíciles de atender.

Tenemos por otra parte la transformación social. Hoy es una realidad la mayor presencia de la mujer en todas las esferas de la vida social y laboral, con discriminación y duplicidad de carga. En los 70s sólo el 18% de las mujeres integraban la fuerza laboral; hoy, ese porcentaje se ha más que duplicado y para los 30s quizá sea igual la proporción de mujeres y de hombres o tal vez mayor.

Ello implica que transformemos también la manera de relacionarnos, mientras la mujer y el hombre que trabaja comparten las mismas horas de trabajo, la mujer trabaja 40 horas en labores en su casa, mientras el hombre que trabaja, sólo 7.

Tenemos, por otra parte, una transformación en las familias y también en la convivencia de nuestra sociedad, no podemos ignorar el crecimiento de la violencia, la desintegración familiar, así como el surgimiento de nuevas adicciones y formas cada vez más organizadas y cada vez más violentas de la ya de por sí llamada violencia organizada.

La política también se transforma, para el año 2030 México habrá tenido múltiples procesos político-electorales. No podemos ver en cada coyuntura electoral un desencuentro irremediable y si bien la democracia ha tomado arraigo en las esferas de la vida nacional, no podemos darla como un hecho inamovible y permanente garantizado. Cada día habremos de pensar y actuar democráticamente y al mismo tiempo estar atentos para que nuestras instituciones democráticas sean capaces de actualizarse y responder en cada momento a las nuevas demandas de la sociedad.

¿Cómo es el México que podemos imaginar para el año 2030, cómo ha de ser el México que queremos? De eso se trata este esfuerzo al que convoco a la sociedad.

En la búsqueda de avanzar hacia la consecución de metas comunes he propuesto articular nuestro esfuerzo alrededor de 5 ejes de reflexión y de acciones: Estado de Derecho y Seguridad Pública; segundo, Economía Competitiva y Generadora de Empleos; tercero, Igualdad de Oportunidades; cuarto, Desarrollo Sustentable; y, quinto, Democracia Efectiva y Política Exterior Responsable.

Desde luego que todos los ciudadanos deseamos cosas evidentes, tan evidentes que bien vale la pena ponerlas en claro para que haya compromisos inexcusables para su consecución.

Deseamos, por ejemplo, que la justicia sea expedita, que no sólo esté al alcance de quien puede conseguir un buen abogado, sino que el campesino, el indígena, el ama de casa que sufre de violencia, tenga justicia pronta.

Se trata de que la criminalidad disminuya sustancialmente y que la inmensa mayoría de los delitos sean castigados.

En cuanto a lo económico, por ejemplo, si realizamos los cambios adecuados para impulsar el crecimiento, nuestro país puede formar parte en la década de los 30s junto con China, India, Brasil y Rusia, una de las 5 economías más importantes del mundo y probablemente entre las 10 más poderosas; pero eso sólo podrá lograrse si comenzamos hoy las transformaciones que requiere la economía.

Sólo así, por ejemplo, podríamos igualar los ritmos de crecimiento que han alcanzado países como China, India, Chile o Irlanda, que hoy sin lugar a dudas nos están ganando la carrera por atraer inversiones y generar empleos.

Por eso, si hacemos la tarea que como generación nos corresponde podríamos alcanzar en el año 2030 ingresos cercanos a los 30 mil dólares por persona, equiparables a los que hoy tienen economías desarrolladas en el mundo.

Pero si no hacemos nada, aun sin crisis económica, alcanzar estos niveles de ingreso nos tomará casi 60 años más.

Aprovechar la ventaja de oportunidad que nos da el que tantos jóvenes entren al mundo productivo, también conocido como bono demográfico, en el cual la población que puede trabajar es más que la población dependiente, está vinculada en buena medida a la capacidad que tengamos de generar empleos productivos y aprovechar el potencial joven de nuestra población.

Y para ese México los jóvenes deben tener acceso a la educación superior y compaginarla con una formación profesional laboralmente activa.

Paralelamente, México necesita comunicarse eficazmente y eso sólo podrá ser a través de un sólido proyecto de infraestructura, porque debemos estar de acuerdo en que para el 2030 o antes haya un sólo México; no el México del norte y próspero más vinculado hacia América del Norte y el México del sur, pobre, vinculado a América del Sur.

Un sólo México igualmente comunicado, igualmente desarrollado, igualmente capaz de generar condiciones de vida digna para todos los mexicanos sin distingo de región, de raza, de profesión, de credo o de sexo.

Al mismo tiempo, un crecimiento que no puede ser desarrollo a menos que sea alineado a acciones decididas de combate a la pobreza.

¿Qué hacer para ello? Primero, debemos alcanzar las metas del Milenio. Esto supone por ejemplo reducir la pobreza extrema hacia el año 2015 a menos del 10% de la población y establecer una ruta de compromisos subsecuentes para continuar disminuyendo el número de familias afectadas por la pobreza extrema, que hoy son casi el 20% de la población. De manera tal que para la década de los 30s, la pobreza extrema, la miseria, esté totalmente erradicada.

De la misma forma, en 25 años habremos también, tenemos que ver, la derrota definitiva del analfabetismo y alcanzar la incorporación acelerada de capacidades para apropiarnos y desarrollar nuevas tecnologías del conocimiento.

Por otra parte, para satisfacer la demanda de vivienda tan sólo la demanda derivada de la entrada de millones de jóvenes a la edad productiva, debemos construir en el país, según algunos cálculos, un 55% más de las viviendas actualmente edificadas y, según otros, debemos construir en los próximos 25 años, otro tanto del total de viviendas construidas en el siglo XX.

En cualquier caso, la urbanización seguirá su curso, algunas ciudades y grandes metrópolis de México comienzan a alcanzar ya límites en su capacidad de expansión.

Entre 2007 y 2030 el número de ciudades crecerá un 40% por lo que no podemos seguir enfrentando por ejemplo una pérdida de más de la tercera parte del agua en las redes públicas ni tampoco seguir sin recuperarla y reusarla.

En el futuro, México debe alcanzar la tasa de 100% de tratamiento de aguas residuales e impulsar su reuso para la agricultura, para la industria e incluso para el consumo.

Hacia el año 2000 se perdían al año casi 350 mil hectáreas de bosque en nuestro país. Es claro también que debemos encontrar acciones que permitan detener más rápidamente esta alarmante situación y al mismo tiempo ofrecer oportunidades de crecimiento y desarrollo personal y trabajo productivo e ingreso digno a las comunidades marginales, especialmente a las comunidades indígenas que habitan, precisamente, las selvas y los bosques del país.

Todos estos retos nos exigen adecuar las instituciones, las leyes, las políticas públicas, para responder como país de manera coordinada y eficaz y para ello debemos establecer un gran compromiso que implica un esfuerzo serio, responsable, integral y bien dirigido, que no lo puede ni lo debe hacer sólo el gobierno y menos un partido político.

¿Cómo está estructurado este proyecto? El proyecto que hoy arrancamos no pretende ser centralizado ni vertical, por el contrario, será un esfuerzo amplio y profundo a través del cual se promoverá la participación de la sociedad por diversos medios.

Primero, a través de la realización de foros de consulta ciudadana.

Segundo, a través de la recolección del esfuerzo ya realizado por la sociedad civil como fue el Acuerdo de Chapultepec, como las propuestas de México Unidos Contra la Delincuencia, como el grupo de Mexicanos Primero y muchos, muchos otros.

Tercero, con la recopilación de diversos esfuerzos de reflexión, planeación y propuesta de todos los sectores productivos, desde el automotriz hasta el sector agrícola.

Cuarto, la recuperación de los estudios de prospectiva hechos por brillantes especialistas en México, algunos aquí presentes, así como por diversas universidades.

Quinto, la realización de talleres con la participación de especialistas en diversos temas que a través de metodología en la cual seremos asistidos por diversas universidades y tecnológicos de educación superior, realizaremos en el curso de los próximos meses.

Y finalmente, con la construcción de una visión de largo plazo que vaya de lo local a lo nacional a través de mesas y foros organizados por diversos gobiernos estatales.

Mi gobierno estará totalmente comprometido en llevar a cabo todos los esfuerzos necesarios para articular de manera incluyente, plural y democrática, tanto a la sociedad como a los diversos ámbitos de gobierno en la construcción de esta visión de futuro.

Para coordinar estos esfuerzos le he pedido a un buen amigo, un hombre trabajador, comprometido y entusiasta, como lo es Carlos Medina Plascencia para que los dirija.

Carlos Medina habrá de fungir, sobre todo, como un facilitador del trabajo de todos los que decidan involucrarse y participar en el esfuerzo colectivo.

Asimismo, para cada eje temático de los que he mencionado ya han aceptado formar parte del esfuerzo como coordinadores un notable grupo de mexicanas y mexicanos que combinan conocimiento y experiencia, a quienes agradezco de antemano, a nombre de todos, el ingenio y el empeño que seguramente pondrán en el cumplimiento de su tarea.

Será muy importante, además, que si fuese posible en cada entidad federativa y en cada una de las ciudades más importantes del país pueda realizarse a mutuo propio un esfuerzo de prospectiva local y regional susceptible de ser vinculada a la estrategia nacional.

Antes de finalizar quiero aclarar que este esfuerzo no sustituye a la agenda legislativa que he propuesto a los partidos políticos, supone la construcción de acuerdos en el corto plazo entre actores políticos responsables, aunque la agenda está referida a la tarea inmediata y política del Congreso es vital su cumplimiento, precisamente para que México pueda asumir un rumbo distinto en su desarrollo.

En esta visión que buscamos, proyectada a un cuarto de siglo, habremos de generar resultados fundamentalmente en el largo plazo pero sé que resulta imprescindible también que tenga efectos evidentes en el corto y mediano plazo y ello sólo será posible a través de líneas, de políticas públicas, de acciones de gobierno y compromiso de los sectores sociales que atiendan desde estos momentos los graves problemas que como nación padecemos.

Esta visión, pues, se traducirá para el Gobierno Federal en el periodo 2006-2012 en una serie de políticas públicas, de programas y de acciones que contribuirán a revertir tendencias, a atender los problemas de fondo, a alcanzar las metas intermedias que nos propongamos para el año 2012 y, desde luego, a incorporar el esfuerzo de este ejercicio colectivo en el Plan Nacional de Desarrollo que habré de poner a consideración de los mexicanos.

Amigas y amigos:

México no tiene tiempo que perder, pongámonos la meta de llegar al año 2030 con un país muy parecido al que imaginó José María Morelos y Pavón.

Yo los convoco a todos a que pongamos en claro el México que queremos, a que seamos capaces de tener la valentía, de poner en claro nuestras coincidencias, a que tengamos el arrojo de imaginar, diseñar y construir el México de los mexicanos que vienen; a que comprendamos que nuestras coincidencias son más que nuestras diferencias; y, a que entendamos también que en México cabemos todos.

Juntos, los invito a conducir a México al futuro.

Muchas gracias.

Palabras de Carlos Medina P. enlace

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