La Coctelera

Publicado en Excélsior, 8 de septiembre, 2006.

“Las masas han desempeñado un papel importante en la historia, sin embargo nunca de forma tan considerable como ahora. La acción inconsciente de las masas, al sustituir la actividad consciente de los individuos, representa una de las características de la época actual”. Gustave Le Bon. Psicología de las masas.

En los primeros años del siglo XX fue publicada la primera edición de Psicología de las masas, de Gustave Le Bon, libro que admite ser considerado como una contribución fundamental en la ruta que condujo a la gestación de una nueva e indispensable ciencia: la psicología social.

Los posibles comportamientos de las muchedumbres representan el principal objeto de estudio del pensador francés en la citada obra. En el penúltimo apartado del libro, Le Bon analiza el comportamiento de las masas electorales, a las cuales reconoce: “escasa aptitud de razonamiento, ausencia de espíritu crítico, irritabilidad, credulidad y simplismo” (Le Bon. 2005: 129). Entre los factores que permiten explicar comportamientos posibles de las muchedumbres destacan: la afirmación, la repetición, el prestigio y el contagio.

Sobre el prestigio de los “candidatos populares”, Le Bon afirma: “Si los electores, que son sobre todo obreros y campesinos, eligen tan raras veces a uno de ellos para representarles, es porque las personalidades surgidas de sus filas no poseen para ellos prestigio alguno” (Le Bon. 2005: 129). Iimaginemos, por un instante, a Martí Batres Guadarrama o a René Bejarano como candidatos a la presidencia de la República.

La guerra sucia y la propaganda negra representan recursos naturales en el proceso de sistemática descalificación del adversario: “en cuanto al candidato adversario se intentará anularle procurando convencer a los electores, mediante afirmación, repetición y contagio, que es el último de los canallas, y que nadie ignora que ha cometido diversos delitos” (Le Bon. 2005: 130).

En México, nuestros agitados días definitivamente representarían un extraordinario laboratorio para la detallada observación de Le Bon, auscultando los comportamientos de las muchedumbres perredistas.

Le Bon comprendería que la peligrosa intransigencia de Andrés Manuel López Obrador de ninguna manera resulta gratuita. Aún cuando la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación declaró el pasado martes la validez de los comicios del 2 de julio, los magistrados reconocieron irregularidades antes, durante y después del día de las elecciones. Las murmuraciones relativas a un llamado fraude de cuello blanco no resultan pues descabelladas.

No obstante, nuestros ilustres ministros consideraron que, a pesar de inocultables irregularidades, no procedería la anulación de los comicios -¿qué podría ser aún más grave que la propia intromisión del presidente Vicente Fox en el proceso, tolerando la desviación de recursos públicos destinados a programas sociales que fueron canalizados a la campaña de Felipe Calderón, a quien finalmente arropó como candidato “incómodo” y por quien, incluso, realizó abierto proselitismo?-. Si ello es posible pasarlo por alto, toda “irregularidad” resultaría tan justificable como permisible.

Le Bon hoy comprendería que la sensación de contagio también puede ser estimulada a través de Internet, sin la necesidad de la presencia física de los actores. A partir del pasado martes, grupos supuestamente extremistas -como el Comando Magonista de Liberación de la Tendencia Democrática Revolucionaria-Ejército del Pueblo-, pregona en el ciberespacio, a través de correos electrónicos, la necesidad de emprender una revolución contra las instituciones cuestionadas por López Obrador.

No sería absurdo suponer que los autores de tales mensajes sean los mismos grupos responsables de la intensa propaganda negra desatada en el ciberespacio contra el ex candidato de la coalición “Por el bien de todos”. Le Bon seguramente lo consideraría factible…

G. Le Bon. (2005) Psicología de las masas Madrid: Morata.

3 comentarios

  1. José Luis Hernández

    estimado Doctor Islas me permito coincidir plenamente con usted en que México "representarían un extraordinario laboratorio para la detallada observación de Le Bon, auscultando los comportamientos de las muchedumbres perredistas" y también agregaria la APPO en Oaxaca por el momento. Esta impresión me ha sobrevolado la cabeza al leer el libro sugerido en su clase.

    Yo trabajo frente al plantón PRD que todos los días desquicia el tráfico, irrumpe las labores de todos los que trabajamos en la zona y tensa la vida del país.

    Otros conceptos importantes de Le Bon que aplican al caso Mexicano es la irracionalidad de las muchedumbres, la necesidad de ser guiadas por un mesias o líder (ej. AMLO), la habilidad del líder (agitador) para gobernarlas mediante sus ilusiones (no razones), la inexistencia de las instituciones que tanto ha costado construir en México, fijación de creencias y opiniones, moral ambivalente, su irritabilidad - movilidad e impulsividad, y lo más preocupante para mi que destaca Le Bon en su obra: las civilizaciones sólo cambian por experiencias drásticas y frecuentes (su ejemplo más real son 20 años de revolución francesa). Espero que nada grave suceda en México y que el país siga una marcha constructiva.

    Saludos cordiales, José Luis

  2. Luis Jorge Rosado Avilés

    Me parece excelente el punto de vista ofrecido por usted en relación a estos acontecimientos que sin duda, influyen tremendamente en nuestra sociedad, espero que pronto coloque algún nuevo post para leer acerca de éste tema, sin más le envío un cordial saludo y una felicitación

  3. Octavio Islas

    Gracias por tu comentario, gracias también por visitar mi blog.
    Un atento saludo,

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