La Coctelera

Publicado en Excélsior, viernes 18 de agosto

Los smart mobs o multitudes inteligentes, son grupos que espontáneamente suelen responder a convocatorias difundidas a través de Internet, o mediante servicios avanzados de telefonía, para asistir a actos públicos -generalmente artísticos o culturales-, y que enseguida proceden a dispersarse.

Howard Rheingold es autor del principal libro dedicado al tema de las multitudes inteligentes: Smart Mobs, the next revolution. (Multitudes inteligentes, la siguiente revolución), que en la versión en castellano consigna el tiítulo de Multitudes elegantes, la siguiente revolución.

La citada obra parece destinada a convertirse en un clásico de la literatura de la cibercultura contemporánea, pues es objeto de veneración y culto por millones de usuarios de Internet. Entre los sitios web en los cuales es posible consultar abundante información sobre el tema, destaca Smartmobs.com: [http://www.smartmobs.com/]

De acuerdo con Rheingold, las “multitudes inteligentes” emprenderán la siguiente revolución social a través de comunicaciones móviles, computación persuasiva, redes inalámbricas y acciones colectivas –la imaginación tecnológica al poder-.

Las convocatorias para participar en los primeros flash mobs –actos en los cuales participan las multitudes inteligentes-, admiten ser consideradas como novedosos ensayos de participación social. Uno de los primeros flash mobs en Ineroamérica se registró en Barcelona, España, el 4 de octubre de 2003, a las 6 de la tarde, cerca del monumento a Cristóbal Colón, al final de la Rambla. Un reducido grupo de cibernautas aceptó reunirse en el citado sitio, procediendo a formar una especie de círculo indio alrededor del monumento a Colón, señalando al mar, imitando los gestos plasmados en la estatua del célebre navegante que marcó un parteaguas definitivo en la historia mundial.

Los flash mobs también responden a convocatorias de mayor significado. El 11 de marzo de 2004 se registró, de acuerdo con Wikipedia: “el mayor atentado cometido en España hasta la fecha, con 10 explosiones casi simultáneas en cuatro trenes a la hora punta de la mañana (8:00)”. En los días inmediatos a tan incalificables hechos, como expresión de un reprobable acto electorero, el sitio web del gobierno de José María Aznar –entonces presidente de España-, señaló a la organización vasca ETA como responsable del acto terrorista que dejó un saldo de 191 muertos y más de 1,500 heridos.

La historia es conocida. Mediante Internet como por teléfonos celulares, smart mobs organizaron actos de protesta contra el gobierno de Aznar y su partido, los cuales efectivamente incidieron en el ánimo del electorado. El domingo 14 de marzo José Luis Rodríguez Zapatero, candidato del PSOE, ganó la elección presidencial.

En nuestros agitados días postelectorales, entusiastas militantes del PAN, simpatizantes de Felipe Calderón y legiones de enemigos de López Obrador pretenden “tropicalizar” el ejemplo de los smarts mobs.

Jose Uribe [joseuribem@gmail.com], responsable del sitio web [http://www.mivotofuelimpio.com], realizó un intenso activismo “profelipista” a través de extensos listados de correo electrónico para invitar a los destinatarios de los mensajes a expresar su repudio a López Obrador, el domingo 13, desde la comodidad de los puentes peatonales del Periférico, ataviados de blanco y, sin perturbar, por supuesto, a los automovilistas.

Los invitados a participar en el flash mob antilopezobradorista tendrían que ocupar los puentes peatonales del Periférico. Los automovilistas simpatizantes procederían a encender las luces en tan ejemplar jornada cívica.

Vale la pena mencionar que en el referido sitio web destaca una liga hacia las páginas electrónicas de “Un kilo de ayuda”: http://www.unkilodeayuda.org.mx

El intento de flash mob admite ser considerado como un fracaso. En México las flash mobs efectivamente son elegantes

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