La Coctelera

El gran rechazo

21, may

Publicado en Excélsior
19 de mayo, 2006.

A finales de la década de 1960, Herbert Marcuse anticipó el advenimiento de una nueva izquierda cuya sensibilidad e inteligencia renovarían el imaginario expresivo del “gran rechazo”.

Noam Chomsky, treinta años después, denunció cómo la mayoría de medios de comunicación convencionales han impuesto la universidad discursiva de su sistema de valores y certezas al auditorio. Internet, advertía el inteligente investigador del MIT, podría favorecer la transformación del simple espectador en comprometido proveedor de contenidos. De igual modo, las audiencias podrían trascender a la condición de comunidades virtuales.

El primero de enero de 1994 —el año que vivimos en peligro—, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) inauguró las primeras expresiones de rechazo internacional a la marcha del neoliberalismo. ¡1Ya basta! —entonces sitio web oficial del EZLN—, favoreció la articulación de una entusiasta red mundial de simpatizantes del neozapatismo. Los miembros de la red no sólo traducían los comunicados del Subcomandante Marcos a otros idiomas, además los remitían a los principales medios de comunicación de sus respectivas localidades.

Un segundo episodio en “la universalización de la protesta” ocurrió el 30 de noviembre de 1999. Ese día miles de personas marcharon por las calles de Seattle, Estados Unidos, para protestar por los efectos del modelo neoliberal en la economía de las naciones pobres y contra las políticas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Internet jugó un papel decisivo en la llamada “batalla de Seattle” o N30. Mil 400 organizaciones participaron en la redacción de los documentos centrales: Public Citizen’s y Global Trade Watch. Ese fue el inicio de las “contracumbres”.

Las contracumbres estimularon la integración de movimientos opositores al modelo neoliberal en la economía mundial en aquellas ciudades donde se han desarrollado reuniones de la OMC, el Grupo de los 8, Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial; y en América, el NAFTA y ALCA.

Internet juega un papel central en la logística de las actividades de las organizaciones ciudadanas que objetan las profundas desigualdades económicas entre las naciones, así como el delicado deterioro del medio ambiente. Para estas organizaciones, la blogosfera y el ciberespacio acceden a la condición de naturales escenarios de lucha. El intercambio de flujos informativos en la red comprende sitios web, blogs, páginas web, listas de distribución, foros de debate, correos electrónicos. Nunca tan pertinente el lema “estamos en todas partes”. El efecto multiplicador de los recursos de internet además favorece la circulación de información que puede orientar los pasos de otras organizaciones.

Las agencias de contrainformación representan capítulo aparte. Hoy algunas admiten ser consideradas portales no convencionales de noticias, por ejemplo la Agencia Latinoamericana de Información (ALAI) [http://www.alainet.org/]; la Asociación Mundial de radios comunitarias (AMARC) [http://www.amarc.org/]; Minga Informativa de Movimientos Sociales [http://www.movimientos.org]: Ciranda Internacional de Información Independiente [http://ciranda.softwarelivre.org]

Agencias de noticias en la web, como Indymedia [http://docs.indymedia.org], operan de manera totalmente distinta a los medios tradicionales. Cualquiera puede ser periodista o cronista con el propósito de revelar aquella información que omiten los medios tradicionales.

Las prácticas de comunicación de la sociedad civil y las imaginativas fórmulas de empoderamiento ciudadano a través de Internet, desafortunadamente no fueron temas abordados en las conferencias del llamado Día de Internet, el pasado miércoles 17 en la residencia oficial de Los Pinos.

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