La Coctelera

Categoría: Análisis 2006

EEUU: balance de un año escandaloso

EEUU… ARGOS: DICIEMBRE 22 DE 2006…

Por: Enrique Torres
Prensa Latina

Tanto para los republicanos, como para los demócratas, el 2006 fue en Estados Unidos otro año escandaloso, salpicado por nuevos casos de corrupción y episodios sexuales en la cúpula política y social de la nación.

Entre los más resonantes culebrones, destaca el del representante republicano Mark Foley, desatado a casi un mes de las elecciones legislativas del 7 de noviembre último, con un saldo negativo para el partido gobernante , enlodado por la conducta de algunos de sus líderes.

Foley renunció luego que la televisora ABC News le preguntó sobre los lujuriosos "e-mails" que envió a un ex mensajero del Congreso y los textos sexualmente insinuantes remitidos a otros jóvenes.

"Estoy profundamente apenado y me disculpo por defraudar a mi familia y al pueblo de Florida que he tenido el privilegio de representar", alegó en un comunicado el legislador, quien durante 12 años ocupó un curul en Washington.

Paradójicamente, Foley co-dirigió la comisión del Congreso para Niños Desaparecidos y Explotados, y recientemente propuso una ley para reducir la pornografía infantil en Internet.

Por intermedio de su abogado, David Roth, el parlamentario reconoció ser homosexual y dijo que un sacerdote abusó de él en su adolescencia.

El escándalo Foley ganó fuerza al trascender que las aberraciones sexuales del congresista datan de la década del 90, y que eran conocidas por líderes republicanos en el legislativo.

Uno de los nombres más empañados con este pasaje fue el de Dennis Hastert, presidente de la Cámara de Representantes, cuya renuncia fue solicitada hasta por el mismísimo The Washington Times, diario conservador que suele ser incondicional a los republicanos.

El "Speaker", que cesará en el cargo en enero (ya que su partido perdió la mayoría en la Cámara baja), conocía de las fechorías sexuales de Foley, pero guardó silencio.

"Dennis Hastert debe hacer lo único correcto, dimitir de su cargo de inmediato", señaló el periódico en un editorial.

Por su parte, The New York Times consideró que "cuanto más tratan los líderes republicanos de la Cámara de Representantes de defenderse por el tema... peor suena el asunto. Siguen sin percatarse de lo serio que es esto, especialmente tratándose de un partido que quiere presentarse como árbitro en temas morales".

El expediente Foley abultó la lista de escándalos de los republicanos.

Un mes antes, el representante Robert Ney llegó a un acuerdo con el Departamento de Justicia, según el cual reconoció ser responsable de un cargo por conspiración y otro por falso testimonio, relacionados con el caso del ex lobista Jack Abramoff.

A inicios del verano, el legislador anunció que no se postularía para ser reelegido, decisión que adoptó bajo presión del Partido Republicano, cuya cúpula temió perder ese escaño por la empañada imagen del diputado.

Ney se convirtió así en la primera figura del Congreso en admitir sus nexos con Abramoff, quien en enero de este año -también en un arreglo con la fiscalía- se declaró culpable de dos de los seis cargos de corrupción en su contra.

Abramoff, quien reconoció ser responsable de conspiración para cometer fraude y evasión de impuestos, fue sentenciado a cinco años y 10 meses de prisión.

El acuerdo incluyó, además, que el acusado cooperaría con la justicia en cualquier investigación federal seguida en Washington en torno a parlamentarios beneficiados con sus favores.

Entre los políticos bajo escrutinio figura el ex representante republicano Tom DeLay, otrora líder de la mayoría en la Cámara baja, quien enfrenta cargos en Texas por lavado de dinero.

A cambio de influencias, Abramoff canalizó 50 mil dólares a la esposa del controversial congresista, para lo cual se valió de una organización de caridad.

Incluso, el ex jefe de gabinete de DeLay, Edwin Buckham, viabilizó, por medio de la Red Familiar Americana, la recepción de un millón de dólares en pagos confidenciales de ejecutivos rusos de energía vinculados al ex lobista.

Empero, los escándalos también tocaron a la puerta de los demócratas. De ello se e ncargó el representante William J. Jefferson, de Louisiana, filmado mientras aceptaba un soborno de 100 mil dólares en billetes de a 100, de manos de una informante encubierta del Buró Federal de Investigaciones.

Casi toda la suma fue hallada posteriormente en la casa del político, oculta en un congelador.

El dinero era parte del soborno que el empresario de Kentucky Vernon Jackson ofreció a Jefferson para que le favoreciera inversiones en Nigeria.

Jackson, presidente de la compañía tecnológica iGate, se declaró culpable el 3 de mayo último ante un tribunal federal, de haber pagado más de 400 mil dólares en prebendas a legisladores.

Según documentos judiciales, el congresista podría estar implicado en otros siete casos, en los que procuró objetos de valor a cambio de sus influencias.

Jefferson hasta ahora no fue acusado, negó haber hecho algo malo y advirtió que no tenía intenciones de renunciar, al punto de que en los comicios de noviembre último se postuló para la reelección e, increíblemente, consiguió el voto mayoritario del electorado.

Días antes de esas elecciones, otro sonado caso estalló en el país, al renunciar el presidente de la Asociación de Evangélicos de Estados Unidos, tras quedar en evidencia su inmoralidad sexual.

Ted Haggard, conocido por su frontal oposición a los matrimonios "gay", dimitió luego de que un hombre aseguró que mantuvo relaciones íntimas con él, previo pago, en los últimos tres años.

Haggard lo negó inicialmente, pero después lo reconoció en una carta pública a su iglesia.

El pastor, de 50 años, casado y con cinco hijos, era considerado una de las figuras más influyentes entre los evangélicos cristianos de la nación, la cual con este episodio cerró otro escandaloso año.

Cuba: Muros virtuales

Cuba y el internet

CUBA… ARGOS: DICIEMBRE 20 DE 2006…
por Amaury E. del Valle

Durante más de 40 años Estados Unidos ha torpedeado el desarrollo de Cuba con innumerables artimañas para impedir que alguna tecnología llegue a la Isla.

A finales de 1960, dos computadoras IBM 1401, compradas por Cuba a la Internacional Business Machine, la mundialmente conocida IBM, quedaron varadas para siempre en el puerto de Nueva York, mientras los portuarios se preguntaban qué hacer con aquellas inmensas cajas de “cerebros electrónicos”, como se les decía a estos armatostes, grandes como escaparates, que entonces eran el último grito de la tecnología.
Quizá sea el primer caso, mas no el único, que evidencia cómo las sucesivas administraciones de la Casa Blanca, con su política de bloqueo económico y comercial, han torpedeado por más de 40 años el desarrollo tecnológico de la Isla, algo que a veces a simple vista no se nota, pero que es una realidad cruda y constante. Cada byte que llega a nuestro territorio en un disco duro cuesta mucho más que su precio normal en el mercado, pues los equipos de cómputo se encarecen hasta en un 30 por ciento o más por encima de su valor, al no poderse adquirir directamente en su mayor mercado mundial, Estados Unidos, o tener que pagar grandes tarifas de transportación por comprarlos lejos. Incluso en ocasiones hay que abonar un plus extra por el temor del vendedor a las pérdidas que le ocasionaría que el Departamento del Tesoro, o el de Estado, descubriera que ha negociado con la Isla proscrita.
Son apenas un par de ejemplos. Hay muchos más.
Computadoras proscritas
El bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos obstaculiza seriamente nuestro acceso a las tecnologías de la información y las comunicaciones, pues desde el año 1962 Cuba tiene prohibido adquirir equipos de cómputo de cualquier compañía o subsidiaria estadounidense.
Según el informe que la delegación cubana presentara en la segunda fase de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información, que se efectuó en noviembre en Túnez, esta situación ha acarreado pérdidas millonarias en las actividades de telefonía básica e inalámbrica, sistemas de alarma, comercio electrónico y comunicaciones postales. Además, es un factor que limita la adquisición de nuevos conocimientos, no solo por académicos criollos, sino también por norteamericanos, pues los científicos y profesionales de ese país necesitan, todavía hoy, la autorización del Departamento del Tesoro para viajar a Cuba, algo que muchas veces es negado.
Resulta increíble que hasta la labor de ayuda humanitaria, destinada en muchas ocasiones a hospitales, escuelas y otros centros sociales, sea torpedeada. Así ha ocurrido más de una vez con la Caravana de Pastores por la Paz, organización religiosa norteamericana a la cual le han pretendido confiscar las computadoras donadas a nuestro país. La denuncia de Cuba ante la Cumbre Mundial especifica el caso de USA/Cuba-Infomed, organización no gubernamental radicada en California, que pretendía, como en otras ocasiones, donar 423 computadoras que serían instaladas en hospitales y policlínicos cubanos para apoyar la red de diagnóstico e informaciones médicas.
El 10 de abril de 2003 el Departamento de Comercio de Estados Unidos negó categóricamente una licencia de exportación a esta entidad para traer los equipos, que estaban destinados al Instituto de Nefrología y a la red nacional de atención a enfermedades renales, donde facilitarían un estudio epidemiológico para la prevención de enfermedades renales crónicas; al Cardiocentro del Hospital Pediátrico William Soler; a la red cardiopediátrica nacional y a la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas.
Lo increíble es que el documento de la prohibición consigna: “Los Departamentos de Comercio, Estado y Defensa de los Estados Unidos han llegado a la conclusión de que esta exportación sería perjudicial a los intereses de política exterior de los Estados Unidos”. Estados Unidos, hipócritamente niega a trabajadores humanitarios donar tecnología a Cuba mientras entrega gratuitamente computadoras, impresoras, módems, celulares y cuanto artilugio novedoso hay para fomentar la contrarrevolución interna.
Guajiros sin E-commerce
Los guajiros de Oriente hace rato saben que su café y el cacao, apreciados en todo el mundo, también pueden “degustarse” por Internet. Lo saben, pero no pueden ponerlo a disposición de los cibernautas.
En la supuestamente democrática “Autopista de la Información” usted no puede vender nada sin tener una tecnología que le proporcione una firma digital. Ese es su identificativo, su carné virtual, su sello cibernético, su tarjeta de presentación y autentificación en los bancos para que la gente pueda comprar y pagarle legalmente. Pero los campesinos cubanos de las provincias orientales no tienen firma digital. Desde el año 2000, por no disponer de las tecnologías de certificados digitales, está paralizado el programa de la Unión Internacional de Telecomunicaciones para llevar el comercio electrónico a zonas donde nunca ha llegado, que permitiría a esos productores vender sus bienes y servicios por Internet, fundamentalmente a otros países del Caribe.
Los proveedores de esta firma virtual —empresas de Estados Unidos— tienen prohibido suministrar esa tecnología a Cuba. Algo similar les sucede a otras empresas nacionales, que para vender en Internet tienen que estar buscando constantemente socios en todos los confines del planeta dispuestos a arriesgarse, siempre bajo la amenaza de una multa gigantesca de Estados Unidos, presión que obliga a los negociadores criollos a dar mayores facilidades a la otra parte, y reduce por ende las ganancias.
Daños mutuos
El colmo de quienes apoyan y refuerzan con medidas cada vez más absurdas el bloqueo, es que han llegado a perjudicar a las propias empresas norteamericanas, al obligarlas a no vender sus productos a la Isla.
Quizá el mejor ejemplo de esto sea el gigantesco monopolio de Bill Gates, Microsoft, que en las licencias de uso de todos sus productos consigna que estos no pueden ser exportados a Cuba, a terceros que negocien con ella y hasta a personas que se sospeche puedan hacerlos llegar a nosotros.
Similares situaciones se dan con todo tipo de software y equipos, motivo por el cual entidades nacionales se ven obligadas a comprar las licencias de software, sus actualizaciones y la transferencia de tecnología a través de terceros países, con el consiguiente incremento de precios y demora en la adquisición.
La sociedad norteamericana pierde, por otro lado, la posibilidad de acceder a creaciones informáticas o tecnológicas del patio, como las colecciones multimedia educativas o de salud, apreciadas en otros lugares del mundo, que pudieran ayudar a muchas personas, fundamentalmente entre los hispanos residentes en territorio de EE.UU., a elevar su nivel cultural.
Se queda, además, sin poder constatar los avances en sectores como la producción de equipos médicos de alta tecnología, muchos de los cuales son competitivos mundialmente por su calidad, prestaciones y precio, y que pudieran ser utilizados para salvar la vida de muchos norteamericanos, específicamente en las comunidades más pobres. El absurdo e irracional bloqueo no tiene justificación alguna. Daña a ambas partes. Y, por desgracia, el mundo virtual tampoco escapa a esta realidad.

Bloqueo a Cuba en Internet (II)
Ciberterrorismo Made in USA
por Amaury E. del Valle

Desde 1996, cuando «permitieron» el acceso a Cuba a Internet, las administraciones norteamericanas han brindado jugosos aportes monetarios para la creación y mantenimiento de una serie de sitios web qu e exhortan a la subversión interna en Cuba y llaman a ejecutar acciones terroristas, e incluso se vanaglorian públicamente de estar violando las más elementales leyes, entre estas la propia legislación norteamericana.
Desde que EE.UU. autorizó la conexión de Cuba a Internet, la Casa Blanca estimula, financia y dirige el uso de la Red de redes contra la Revolución.
Mercenarios sin fronteras
El dinero que reciben las organizaciones contrarrevolucionarias para mantener una «imagen negativa de Cuba» en el ciberespacio es tan cuantioso, que incluso les ha permitido «comprar» voceros en otras partes del mundo.
Quizá en ese sentido el caso más típico sea el de Reporteros Sin Fronteras (RSF), que desde 2002 ha recibido del Center for a Free Cuba (CFC) cuantiosas sumas para que calumnie a la Revolución en diversos tópicos, entre otros la famosa «libertad de Internet».
Estas subvenciones escondidas, que fueron descubiertas por la Red Voltaire y confirmadas por RSF ante la evidencia palpable, ascendieron en 2002 a 24 970 USD; ya en el 2003 se multiplicaron por más del doble, y el año pasado alcanzaron la cifra de 92 330 USD, un monto lo suficientemente jugoso como para que Robert Menard, secretario general de RSF, no tenga reparos en desvariar contra Cuba y su supuesta «represión a Internet», desconociendo que el país en más de una ocasión ha sido reconocido por organismos internacionales como un ejemplo de «desarrollo social» de la Informática.
Lo más curioso de esta situación es que el CFC está dando a Reporteros Sin Fronteras un dinero que en su mayoría proviene de donativos de la USAID, una agencia oficial del gobierno norteamericano, por lo cual el Center For a Free Cuba en la práctica actúa como un puente monetario entre la Casa Blanca y Menard.
Sin embargo, este no es el único ejemplo de encubrimiento de estas campañas, pues para ello la Oficina Oval utiliza a terceros organismos, supuestamente imparciales, y a periodistas y medios de prensa de todo el mundo, a quienes paga por calumniar a la Revolución Cubana y silenciar sus logros en materia de informatización de la sociedad.
Guerra asimétrica
Mediante organismos gubernamentales como la USAID, el Plan Bush en el año 2004 destinó 36 millones de dólares para promover la subversión y apoyar materialmente a los grupúsculos contrarrevolucionarios, a los cuales dota de modernas tecnologías que niega al pueblo cubano en virtud del bloqueo.
Esta llamada «Comisión para una Cuba Libre» otorgó adicionalmente en el 2004 otros cinco millones para difundir una imagen negativa de la nación, primordialmente a través de Internet, presentándolo como un país que viola los derechos humanos, promueve el terrorismo, fomenta la desestabilización, realiza actividades de espionaje y desarrolla un programa de investigación de armas biológicas.
Con estos fondos, que han aumentado a partir del endurecimiento de la política del bloqueo, se ha incrementado la agresión directa a las redes informáticas cubanas, estrechando así el cerco norteamericano en la red.
Ya el pasado 14 de febrero de 2006 el Departamento de Estado anunció la formación de un equipo que monitorea puntualmente a los países considerados «regímenes represivos que controlan el uso de la Internet», dentro de los cuales se apresuró a ubicar a Cuba.
El Global Internet Freedom Task Force (GIFTF), subordinado directamente a Condoleezza Rice, se concentrará en los «aspectos de política exterior de la libertad en Internet», por lo menos de forma abierta.
En realidad, el verdadero trasfondo de esta guerra cibernética ya anunciada por Donald Rumsfeld está en la noticia divulgada la semana pasada, cuando el secretario de la Fuerza Aérea, Michael Wynne, anunció que ese cuerpo armado tiene previsto crear lo que podría llegar a ser un comando destinado a «proteger el ciberespacio civil y militar de Estados Unidos».
Si a esto le unimos que una de las líneas de propaganda ideológica en la campaña de mentiras contra la Mayor de las Antillas es tratar de estigmatizarla como una «amenaza cibernética», no es de dudar que en el futuro próximo veamos fortalecer la ya evidente agresión.
Incluso Estados Unidos pudiera justificar el corte del servicio de Internet a Cuba con el supuesto «peligro informático», algo totalmente risible si se tiene en cuenta que por culpa de la Casa Blanca los cubanos tenemos para todo el país un ancho de banda de Internet similar al que tiene un solo usuario norteamericano o europeo. Y no exageramos en ese sentido, pues ya la guerra empezó, aunque en el plano económico, al impedir que empresas norteamericanas suministren equipos, tecnologías y software a homólogas cubanas o de terceros que comercien con estas.
En este sentido, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, según sus siglas en inglés) mantiene una vigilancia estricta para impedir que los ciudadanos norteamericanos utilicen la web como pasarela para cualquier transacción electrónica que pueda beneficiar a una institución cubana.
Desde que Bush anunció el endurecimiento de las acciones contra el pueblo cubano en 2003, las que entraron en vigor en 2004, el Departamento del Tesoro, a través de la OFAC, ha regulado los vínculos de los norteamericanos con 13 empresas de Cuba o vinculadas a la Isla. De estas, cinco operaban o tenían expresión por Internet y mantenían sitios que fueron incluidos en la lista negra: www.caribesol.ca www.cimexweb.com www.havanatur.cu - www.cuba-shop.net y www.sercuba.com

Ciberterroristas «buenos»
Es muy significativo que con todas estas medidas y agresiones contra el ciberespacio cubano, Estados Unidos no solo viola las más elementales regulaciones internacionales en materia de comunicación, sino que pisotea sus propias leyes, incluyendo legislaciones recientes como la Ley Patriótica, que condena el terrorismo, y la Ley Antispam.
Hoy el gobierno norteamericano permite con total impunidad, y hasta de manera encubierta financia, a páginas web de corte terrorista como las de Alpha 66 y la de la radioemisora La Poderosa, y otras que exhiben contenidos terroristas o llaman a través el ciberespacio a su práctica, sin que nunca hayan sido molestadas.
Alpha 66, por ejemplo, en su sitio muestra fotografías de grupos armados terroristas entrenándose en campos cercanos a Miami o escalando armados montañas en el sur de California, sin que el FBI jamás haya «detectado» este ciberterrorismo, a pesar del rastreo constante de la red con programas espías.
Además, muchos de estos grupúsculos y hasta las web financiadas oficialmente por el gobierno estadounidense, violan la legislación federal y también la estatal de Florida que pena el «spam», al permitir el envío masivo de mensajes de correo electrónico no deseados, con la complicidad de empresas informáticas como AOL, Yahoo y Hotmail. Sin embargo, a pesar de las denuncias públicas de estas prácticas, y la complicidad de grandes empresas informáticas, en esto, como en muchas otras facetas, las leyes norteamericanas son ciegas, sordas y hasta mancas, pues con solo dar un par de clic pudieran cancelarse muchos sitios que hoy promueven impunemente el ciberterrorismo contra Cuba.

Bloqueo a Cuba en Inter net (III y final)
Estados Unidos realiza cercos virtuales extraterritoriales contra Cuba por Amaury E. del Valle

La aplicación fuera de sus fronteras de la absurda política del bloqueo también alcanza al ciberespacio.
Hace apenas unos días, un estudiante cubano de informática intentó «descargar» desde su computadora el lenguaje de programación Java, desarrollado por la compañía Sun Microsystems en la década del 90 y de amplia difusión hoy.
Un cartel bien explícito le advirtió que su intento de descarga sería infructuoso, pues su país no tiene autorización para usar ese programa producido por una empresa norteamericana. Al cartel solo le faltó explicarle al atónito joven que la negativa es una expresión más del bloqueo norteamericano.
El constante torpedeo al acceso de los cubanos a todo tipo de programas, servicios o nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones forma parte de una estrategia muy bien planeada y exquisitamente desarrollada por el gobierno norteamericano, que incluso mediante la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC por sus siglas en inglés) persigue a quienes intenten violar en el ciberespacio el fortísimo cerco virtual que ha tendido la Casa Blanca.
Las limitaciones son tan agudas, que incluso alcanzan hasta grandes y famosas empresas .COM, como se les conoce a las entidades comerciales del mundo de la tecnología. De las limitaciones no escapa ni siquiera el gigante buscador Google, que a pesar de haber contratado un dominio bajo el .cu, autorizado sin limitantes por el Registro de Nombres de Dominio de Cuba, actualmente niega a los cubanos servicios como Google Code Search, sin dar más explicación al respecto en inglés que: «Lo sentimos, pero Code Search no está disponible en su país».
Peligro en la UIT (Unión Internacional de Telecomunicaciones)
La presencia cubana como Estado miembro en la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) se vio amenazada en el 2006 por las presiones del bloqueo sobre bancos suizos que normalmente sirven de depositarios de la cuota que deben pagar los miembros de la or-ganización internacional.
El 6 de enero de este año, el Ministerio de la Informática y las Comunicaciones de Cuba realizó las acostumbradas tramitaciones anuales pertinentes con el Banco Financiero Internacional S.A. para efectuar el pago por concepto de la cuota de Cuba como Estado miembro de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, por un monto de 80 557 CHF (Francos Suizos).
Sin embargo, este pago fue rechazado por el banco donde posee su cuneta la UIT, en Suiza, argumentando: «los fondos no pueden ser acreditados debido a la imposición de sanciones económicas». Esto, además de hacer peligrar la presencia de Cuba en un organismo internacional de Naciones Unidas, y constituir una aplicación extraterritorial del bloqueo, también implicó gastos adicionales por las gestiones que se tuvieron que efectuar para poder ejecutar esta transferencia a través de otro banco, así como retrasos en los pagos de casi seis meses.
No obstante, no es el único ejemplo de los intentos por cortar el flujo de conocimientos y tecnología al país, o de impedir sus contactos en este campo con el exterior. Las imposiciones llegan incluso a boicotear la confianza de las redes informáticas cubanas, como lo demuestra la negación a la Oficina para la Seguridad de las Redes Informáticas (OSRI) de utilizar las siglas CuCERT para el Equipo de Respuestas a Incidentes Computacionales, cuya misión es la de prevenir y responder a los incidentes computacionales en Cuba.
La OSRI ha tratado de obtener autorización para utilizar las siglas CERT con el propósito de aprovechar el reconocimiento internacional que la misma posee, que facilitaría el alcance de los objetivos de este equipo, tanto nacional como internacionalmente, así como su identificación con instituciones homólogas en el extranjero con similares misiones y objetivos que los nuestros. Esta autorización redundaría en beneficios de alcance mundial en la lucha contra los incidentes computacionales y el «cibercrimen».
A pesar de esto, y aunque desde finales de octubre de 2004 la OSRI viene haciendo gestiones vía correo electrónico con el Instituto de Ingeniería de Software, de la Universidad Carnegie Mellon, en Pittsburg, Pennsylvania, Estados Unidos, la propietaria de la Marca Registrada CERT, después de múltiples y extensas gestiones, respondió el pasado 17 de marzo de 2006 que «...desgraciadamente, debido a las políticas del Gobierno de Estados Unidos», eran incapaces de satisfacer nuestra demanda de permiso en este momento (se refiere al uso de las siglas CERT).
Cables cortados
Además de impedir que el país se conecte con las redes internacionales de fibra óptica, el gobierno norteamericano también ha tratado de evitar que esta importante vía de conexión se extienda por el interior del país, negando la exportación de cables a las empresas estadounidenses que los producen o amenazando con sanciones a las extranjeras.
CUBATEL, la entidad encargada de esa tarea, solicitó durante 2006 ofertas a un total de 45 entidades relacionadas con la producción o comercialización de diversos tipos de cables, accesorios o equipos relacionados con las comunicaciones por fibra óptica. De todas, solo cuatro enviaron respuestas diciendo que no estaban interesadas o no podían hacer negocios con Cuba como resultado de las leyes del bloqueo; dos respondieron acerca de la posibilidad de contactar por intermedio de sucursales en terceros países, y las restantes 39 simplemente no respondieron. Algunos correos con respuestas negativas a la parte cubana por hombres de negocios norteamericanos son más que evidentes de la intención de empresas de ese país de establecer relaciones comerciales normales, las que se ven imposibilitadas por la absurda política del bloqueo.
Así, Saif Usmani, funcionario del Departamento de Ventas de Standard Marketing Incorporated, respondió: «Le agradecemos por contactarnos para sus requerimientos industriales, pero tenemos que declinar su solicitud porque no podemos romper la ley federal. En el caso de que las relaciones USA-CUBA mejoren en el futuro cercano y el embargo sea levantado, amaríamos ofrecerles nuestros productos».
Mientras, Scott Clay, funcionario de ventas de 3M Telecommunications, explicaba: «Desearíamos poder hacer negocios con ustedes, pero debido al embargo de EE.UU. con Cuba nos están prohibidas esas actividades. Si nuestras regulaciones cambian alguna vez, estaremos felices de asistirlos en el futuro».
Garrotes extraterritoriales
Hasta programas tan nobles como el de llevar la computación a todas las escuelas cubanas, la creación de salas de vid eo, consultorios médicos o centros para el acceso a las nuevas tecnologías, muchos de estos ubicados en lugares de difícil acceso y que por ende deben funcionar con paneles solares, se ven afectados por la cacería criminal contra cualquier intento la Mayor de las Antillas de acceder a nuevas tecnologías.
Un ejemplo en este sentido es la situación con los inversores de corriente y otros equipos que se utilizan como parte indispensable de los Sistemas de Energía Fotovoltaicos que obtenían de una empresa canadiense, la cual, debido a sus intereses de negocios con Estados Unidos, se negó a seguir vendiendo estos productos a otra entidad del mismo país que negocia con la cubana COPEXTEL, lo cual provocó tener que buscar un suministrador alternativo y por ende el encarecimiento de los precios.
De hecho, hasta las sucursales en Canadá de los tres principales suministradores de equipos de computación en Estados Unidos: Ingram Micro, Tech Data y Sinnex se han negado a suministrar medios a una compañía canadiense porque esta hace negocios con Cuba, a pesar de que la mayor parte de estos suministros ni siquiera son fabricados en territorio de Estados Unidos, en franca aplicación extraterritorial del bloqueo.
Son apenas algunos pocos ejemplos de un ensañamiento cruel e innecesario contra los cubanos, quienes a pesar de eso cada día alcanzan un mayor dominio de las nuevas tecnologías, basado en el uso social de estas a favor del desarrollo de todo un pueblo.

Este artículo fue publicado originalmente el 23 de noviembre de 2006.

Medios: El cinismo de la revista Time

Un repaso mediático para descubrir una trama

MEDIOS… ARGOS: DICIEMBRE 19 DE 2006…

Por: Pascual Serrano
Rebelión

El pasado lunes 18 de diciembre, la revista estadounidense Time hacía público su “personaje del año”, es decir, el sujeto más influyente –para bien o para mal-. sobre la comunidad internacional durante el año 2006. En un alarde de reconocimiento a la ciudadanía global y de inmersión tecnológica, el elegido fue la comunidad de internautas. De ahí que la portada anuncie como ganador “You" (usted), dentro de una pantalla de ordenador y con un fondo plastificado donde se refleja la cara del lector. Bajo se puede leer: "Sí, usted. Usted controla la era de la información. Bienvenido a su mundo".

La revista argumenta que los usuarios de Internet, de forma colectiva, son la Personalidad del Año por "tomar las riendas de los medios globales, por crear y dar forma a la nueva democracia digital, por trabajar a cambio de nada y derrotar a los profesionales en su propio juego".

El mensaje es hacer llegar a la ciudadanía que, gracias a las nuevas tecnologías e internet, ha logrado alcanzar la cumbre de la democracia, la participación, el protagonismo. En una palabra, el poder. Sin embargo, hasta en las circunstancias de la decisión Time ha sido cínica. La revista disponía de un sistema de votaciones en su web para que los lectores se pronunciaran sobre quien consideraban el personaje del año. Hugo Chávez lideraba las preferencias del público con el 35 por ciento de los votos, le seguía Mahomoud Ahmad inejad con un 21 % y la líder demócrata Nancy Pelosi con 12. Al no ser de su gusto optan por ignorar a esa comunidad internauta al mismo tiempo que la nombran personaje más influyente del año. "Literalmente refleja la idea de que usted, no nosotros, está transformando la era de la información", declara en un comunicado el subdirector Richard Stengel. El colmo del cinismo.

"Se trata de muchos luchando por el poder contra los pocos que lo ostentan y que se están ayudando unos a otros sin esperar nada a cambio, y sobre cómo eso no sólo cambiará al mundo, sino también la manera en que el mundo cambia", apunta la revista.

"La herramienta que hace esto posible es la red de redes, Internet. Es una herramienta que une las pequeñas contribuciones de millones de personas y las mejora", continúa en su borrachera de complacencia hacia el insignificante ciudadano que desde hoy se ha convertido en el hombre más importante del año gracias a Time.

El eco de la decisión y sus circunstancias también merece un análisis. Si repasamos la gran prensa se observa cómo todos se apuntan a la tesis del reconocimiento de la gran democracia global que suponen las nuevas tecnologías y el gran logro de poder que ha sido para los ciudadanos. Y mientras, esos mismos medios silencian la votación de los lectores, dicen que la comunidad internauta venció a los otros candidatos y hasta desaparece del ranking Hugo Chávez.

Echemos un vistazo. La crónica de El Mundo termina así: “esas páginas web
(en referencia a las participativas de la comunidad internauta) han derrotado en el concurso de Time a Donald Rumsfeld, Dick Cheney, Al Gore y Mahmoud Ahmadineyad, entre otros. Y está haciendo que incluso la portada de Time cambie. La primera página del número de esta semana de la revista, en el que se anuncia quién es la Persona del Año, está hecha de un material reflectante que imita una pantalla de ordenador. Así que, cuando uno se mira en ella, ve reflejada su propia cara. La Persona del Año puede ser cualquiera”. Es decir, ¿quién le ha dicho a usted que es sólo un número en las estadísticas gubernamentales y que su opinión y decisiones no son tenidas en cuenta? Usted es el hombre del año, no se queje.

“Usted, sí usted. Ni el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, ni el líder norcoreano Kim Jong Il”, comienza el reportaje de El País. Y así termina: “¡Felicidades! Si usted usa Internet, para Time, es usted la "Persona del Año"”.

Google News recoge en torno a doscientas informaciones sobre la noticia, prácticamente todas las que proceden de empresas de comunicación privadas contienen el mismo planteamiento. El consenso es absoluto, sean consideradas como de izquierda o como de derecha. Grandes agencias lo cuentan así: “Los anónimos vencedores de este año se impusieron a candidatos como los presidentes de Irán, Mahmud Ahmadineyad; de China, Hu Jintao, y de Corea del Norte, Kim Jong Il”, afirma el cable de Reuters.

De este modo lo publica el ultraderechista periódico chileno El Mercurio: “Gente activa en internet derrotó a quienes proponían a Al Gore, Bush y Hugo Chávez, entre otros”. “Al final, YouTube abrió el camino para el reconocimiento de un nuevo género en la especie humana, el de la actividad social en internet. "You", "usted mismo"”, remata. El mensaje coincide siempre, tal y como se afirma en el también ultraderechista Libertad Digit al desde España: “se destaca un cambio en el que los individuos adquirieron mayor poder para expresarse: son ciudadanos de la nueva democracia digital”. Las radios presentadas como progresistas, como la española Ser del grupo Prisa, se entusiasman con el nuevo criterio: “La página web del semanario, que este año ha recuperado la frescura después de años de soldados y presidentes, revela hoy el nombre del ganador del galardón de 2006, "You" en el inglés original”.

Y es que todos los grandes medios se coordinan para negar que son ellos los que poseen el control de la información, y para intentar convencernos que ya hemos llegado a la cumbre de la democracia ciudadana gracias a nuestro ordenador y nuestra suscripción a una conexión de Internet. Y tienen la obscenidad de hacerlo argumentando una elección que está falseada contra el criterio de esa misma comunidad a la que nombran la más poderosa del año.

Frente a todos ellos tenemos a la auténtica comunidad internauta denunciándolo. Pero sólo en los medios autogestionados por ella, en los comerciales están vetados. En Indymedia de Colombia, alguien escribe: “Es increíble que en el país de las “libertades y la democracia”, se hayan burlado de la manera más burda de todos los que alrededor del mundo votamos en ese panfleto de la Agencia Central de ‘Inteligencia’ de los Estados Unidos de Norte América”, en referencia a la revista Time. En la web más popular de Venezuela, Aporrea, la indignación es elocuente: “En una lastimosa voltereta discursiva designaron a "you", es decir a ti, los anónimos, como personaje del año. Votantes de todo el mundo eligieron a Chávez como personaje del Año y esa es una abrumadora verdad que les dio a los gringos en la madre”. En Kriptópolis, una página dedicada a la comunidad virtual, es decir, los supuestamente más representativos de los premiados por Time, no se dejan embaucar y titulan: “¿Timo en Time?”. Y así se pronuncian: “Mientras algunos aún se felicitan por haber sido nombrados "Persona del año" por la revista Time, circula por la Red otra versión bastante menos amable, que deja en el internauta común el regusto amargo de haber sido víctima de una soberana tomadura de pelo, más que de un generoso homenaje...”. En la española La República, se unen a la denuncia: “La revista TIME no respeta su propia votación de "personaje del año" al resultar Chávez ganador”. “Sin embargo –afirman en su noticia-, la revista acabó eligiendo como “Persona del Año 2006” a todos los usuarios de Internet, por, según dice Lev Grossman,“dominar las riendas de los medios globales, por fundar y enmarcar la nueva democracia digital". Una "democracia" precisamente que la revista acababa de violar al no respetar la votación de los internautas”.

Sólo hemos encontrado un medio comercial que recoja esa indignación. Y es el periódico gratuito 20minutos, donde titulan: “Chávez, el más votado para 'Hombre del año' de 'Time', pero no el elegido”. En el interior parafrasean a la Ilustración: “Personaje del año 2006 en 'Time': ¿todo para el pueblo pero sin el pueblo?” y se hacen eco de las críticas: “Aunque en ningún sitio se indica que la revista se basará en la opinión de los votantes para elegir al pe rsonaje del año, desde algunos blogs se califica esta actitud de "contradictoria", pidiendo a los lectores que voten para después elegir a otro 'personaje'. Muchos blogueros han comentado que la revista ha podido tener problemas para elegir a Hugo Chávez como personaje del año, que en la encuesta aparece con un 35% de los votos”.

En conclusión, que parece que la comunidad internauta, desagradecida a Time, no sólo no se convence de ser el personaje del año, sino que lanza su voz para denunciar el engaño y la farsa de la revista. Mientras, los que no han sido elegidos, es decir, los gra ndes medios, casualmente, son los que más aplauden la decisión y no la discuten. Suficientes elementos para sospechar que hay gato encerrado.

Noticia relacionada:

Time elige como 'personaje del año' a todos los usuarios de Internet al descubrir que los votos de los lectores seleccionaron a Chávez - Pascual Serrano

"These three pictures tell the full story.

YESTERDAY

TODAY

TOMORROW

And the edeigo blog is right:
Some of the consequences of this trend are profound.
Here are our top 10 things to watch as de-portalization continues…

1. The revenue growth that has characterized the Internet since 1994 will continue. But more and more of the revenue will be made in the foothills, not the mountains.

2. If the major destination sites want to participate in it they will need to find a way to be involved in the traffic that inhabits the foothills.

3. Widgets are a symptom of this need to embed yourself in the distributed traffic of the foothills.

4. Portals that try to widgetize the foothills will do less well than those who truly embrace distributed content, but better than those who ignore the trends.

5. Every pair of eyeballs in the foothills will have many competing advertisers looking to connect with them. Publishers will benefit from this.

6. Because of this competition the dollar value of the traffic that is in the foothills will be (already is) vastly more than a generic ad platform like Google Adsense or Yahoo’s Panama can realize. Techcrunch ($180,000 last month according to the SF Chronicle) is an example of how much more money a publisher who sells advertising and listings to target advertisers can make than when in the hands of an advertiser focused middleman like Google.

7. Publisher driven revenue models will increasingly replace middlemen. There will be no successful advertiser driven models in the foothills, only publisher centric models. Successful platform vendors will put the publisher at the center of the world in a sellers market for eyeballs. There will be more publishers able to make $180,000 a month.

8. Portals will need to evolve into platform companies in order to participate in a huge growth of Internet revenues. Service to publishers will be a huge part of this. Otherwise they will end up like Infospace, or maybe Infoseek. Relics of the past.

9. Search however will become more important as content becomes more distributed. Yet it will command less and less a proportion of the growing Internet traffic.

10. Smart companies will (a) help content find traffic by enabling its distribution. (b) help users find content that is widely dispersed by providing great search. (c) help the publishers in the rising foothills maximize the value of their publications"...

Texto original:

EEUU: Mentiras para invadir… ¿mentiras para retirarse?

EEUU… ARGOS: DICIEMBRE 13 DE 2006…

Por: Alberto Piris
La Estrella Digital

En un informativo televisado español se emitieron el viernes pasado dos secuencias sucesivas. La primera se refería a un bombardeo estadounidense en Iraq, que produjo una treintena de muertos (entre ellos algunos combatientes de Al Qaeda, según fuentes de las tropas atacantes), incluyendo mujeres y niños, con las consabidas escenas de tragedia familiar: ruinas domésticas, llanto, sangre y cadáveres.
Acto seguido en la misma pantalla del televisor apareció un beatífico coro formado por la feliz familia Bush junto con sus allegados más inmediatos, cantando dulces canciones navideñas para festejar el encendido del árbol de Navidad en la Casa Blanca, con la participación musical de la banda del Ejército de EEUU en uniforme de gala. Sonrisas, besos, parabienes, espíritu de paz y concordia.

El contraste no podía resultar más repugnante. Los dos acontecimientos tuvieron lugar casi a la vez. Ambos tenían su origen en la misma Casa Blanca que, por un lado, muestra un semblante de felicidad navideña y, por otro, la ya prolongada violencia que gestiona implacablemente. El mismo rostro inexpresivo y oficial del presidente de EEUU avalaba ambos sucesos. Radiante felicidad pública en casa; sangrienta violencia oficial en el desdichado Iraq.

Pero las cosas se están torciendo en esa Casa Blanca donde Bush ve, entre irritado y obcecado, cómo sus planes para Iraq —y para todo Oriente Medio— se van al traste ante la creciente oposición que sus monumentales errores y no menos abultadas mentiras han hecho crecer en EEUU. Igual que los errores y mentiras de Aznar y su camarilla les enviaron a la oposición en 2004, al perder la confianza mayoritaria de los españoles.

Ni el mismo Bush se cree ya su repetida frase: “Continuaremos allí [en Iraq] has ta terminar nuestro trabajo”, porque sabe que la presión opositora va a crecer hasta hacerse insoportable si las cosas siguen igual. El giro que tomarán los acontecimientos no es del todo imprevisible. La hipótesis más probable es que, del mismo modo que el gobierno de EEUU recurrió a la mentira para forzar la invasión y ocupación de Iraq, con el resultado por todos conocido, también ahora hará todo lo posible por engañar a la opinión pública —y a los gobernantes aliados, empezando por el crédulo primer ministro británico— vistiendo con mentiras y engaños una retirada militar que se anuncia irremediable.

De la última reunión entre Bush y su más fiel vasallo europeo, Blair, cabe deducir que ambos intentarán responsabilizar del fracaso iraquí a todo el mundo menos a sí mismos. Lo mismo que hizo el ex presidente español respecto a su fracaso electoral del 14-M. Ninguno de ellos parece capaz de aprender lecciones de una derrota, que es la circunstancia más favorable para hacerlo: las victorias enseñan poco y ni siquiera obligan a reflexionar sobre lo ocurrido.

Anticipemos cómo nos explicarán el abandono (parcial: las bases militares de EEUU permanecerán allí mientras sea posible) de Iraq. En primer lugar, se responsabilizará al pueblo iraquí. El nuevo jefe de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes del Congreso de EEUU ya ha apuntado en esa dirección: “Los iraquíes habrán de tomar decisiones difíciles y aceptar la responsabilidad de su futuro”. ¡Formidable argumento! Destruya usted primero su ejército, liquide la administración civil, hunda al país en el caos, abra las puertas al terrorismo, fuerce la emigración de la población que —por su mayor nivel cultural y económico— puede todavía irse y, a continuación, exija a ese mismo pueblo que tome en sus manos las riendas del futuro. Riendas que usted mismo se ha preocupado de romper e inutilizar. ¿Cabe mayor hipocresía?
Puede intuirse también que se escuchará en los círculos dirigentes de Washington y Londres un dolido reproche hacia ese pueblo ingrato que no apreció los esfuerzos liberadores y desinteresados de la coalición ocupante. Con esto se cerrará el círculo de la falacia: el culpable de lo que suceda después será el mismo pueblo víctima de lo que está sucediendo ahora. ¿Cabe mayor dislate?

No es descartable, por último, que se nos insista en que la ocupación ayuda todavía a la recuperación y, por tanto, se está favoreciendo al pueblo iraquí manteniendo allí los ejércitos. Se dice: solo nos iremos, bien a nuestro pesar, cuando los dirigentes iraquíes nos lo pidan. Pero muchos dirigentes iraquíes independientes —no los del actual gobierno marioneta— han sido claros al respecto: “La raíz de nuestros problemas está en los errores cometidos por los americanos desde que nos invadieron”, opinión que comparten chiíes y suníes.

Lo peor de la sarta de mentiras que está al caer será que, al no haber aprendido nada del fracaso, se esté predispuesto a repetirlo en otro lugar: por ejemplo, Ir án. Bush admira a los que llama “líderes fuertes” (así calificó a Aznar), entre los que él se considera, sin advertir que suelen ser líderes testarudos y obcecados. Los griegos de la Antigüedad ya lo sabían: “Los dioses ciegan a quienes quieren perder”.

Marcos Jesus Concepcion Albala
Presidente de Argos Is-Internacional

Will Democrats Cut and Run from Bush’s Deeply Flawed Latin American Policy?

* Bush’s Latin American policy and what can be expected now that the Democrats control both Houses of Congress
* Up to now, the Democrats have either ignored or lacked much wisdom on regional issues

Is there, or will there be, a revitalized Democratic Latin American policy as distinct from the farrago of ineptitude witnessed under the Bush administration? To begin, in Bush’s eye, the Cold War remains. The head of his personal list of enemies is Venezuela’s Hugo Chávez, and, of course, Fidel Castro. While this may be a faithful characterization of the Bush hemispheric strategy, it does not differ that much from the opportunism and occasional meretricious initiatives of the Clinton administration and its all-encompassing pursuit of free trade. Clinton’s controversial trade agenda predictably developed a sharp cleavage over policy both within the Democratic and Republican parties as well as between them.

NAFTA was the Vanguard
Recalling the extremely close vote over one of Clinton’s premier foreign policy initiatives – the passage of NAFTA in 1994 – his operatives had to depend upon a higher percentage of Republican than Democrat legislators to achieve a narrow victory. A heavy majority of Democratic legislators mobilized against NAFTA while the Republicans overwhelmingly supported it. The same political division is likely to once again occur if the hemisphere-inclusive FTAA trade bill ever manages to reach the floor of Congress and is voted upon.

Clinton’s Latin American Docket
Upon taking office, President Clinton and his administration envisaged a strictly defined, trade-dominated agenda towards Latin America. Looking back on his largely failed regional policy, one can see that the delimited nature of its focus on trade and more trade was the key ingredient of its relative lack of success. If there was any exception to the Clinton administration’s mainly languorous interest in the region, it was its Jacobin orientation toward Cuba-related issues. In the first Clinton campaign, the Democratic candidate cynically moved to the right to outflank the first President Bush by taking a more bellicose stand on Havana; he therein relentlessly socked away at Castro in order to push Bush aside so as to obtain a share of the campaign donations and tap into the political clout of Miami’s Cuban-American community.
Clinton apparently felt no great loss in sacrificing a balanced Cuba policy in favor of shrill invective, as well as as artful tactic to win over Florida’s vital Electoral College votes. The Clinton administration soon revealed that there were a great number of dark spots in its snapshot of the region. If one accepts that such benchmarks as social justice, pressing environment issues, the aspiration for a just society, as well as the conviction that the implementation of hemispheric inclusiveness is where U.S. regional policy should be, then both the Clinton and the successor Bush administrations got it wrong both in theory as well as in practice.

An Impoverishment of Vision
For the Bush administration, there was a lingering line of now irrelevant Cold War ideology that would have been best to foil and then sweep away, because the basis for such concerns were eliminated with the demise of the Soviet bloc in 1991. Nevertheless, without the distraction of the anti-Soviet crusade still at work, the battlefield was left clear for a right-wing Republican absorption of Clinton’s thirst for trade deals, which, after all, was basically entirely congruent with traditional Republican values. In addition to this mix however, was a potent brew of neo-con negativity from a dramatically radicalizing Bush State Department, particularly emanating from its Bureau of Western Hemispheric Affairs. This office had been rendered even more extremist by the strident orientation of its first Assistant Secretary of State, Otto Reich and his equally rabid successor, Roger Noriega. For these envenomed regional players, trade matters could be left to the Treasury and the White House’s Trade Office, while they continued with their main lethal obsession that sprang from their determination to bring down the Castro regime and any other rogue states that looked or sounded like Havana. This was the assessment that they would apply before implementing any other major regional policy-making initiatives, and was also the yardstick used to evaluate the worth of other Latin American leaderships. Where nations stood within the region in relation to Castro and what they were doing to isolate Hugo Chávez, in addition to whether they were prepared to join the coalition of the willing on Iraq, became the visa-to-friendship between these countries and the current administration.

In fact, any amateur historian could have told Clinton – as well as the Bush administrations – that Cold War ideology did not die in the early 1990s, as Clinton once claimed – it merely had gone underground where it would hibernate until a more propitious season for it to thrive came along. At the beginning of the Bush administration’s term, an intense ideological posturing began in addition to the reassertion of the pro-free trade docket, while anti-Castro diatribes that were tempered to new extremes of hardness, were once again launched at the aging Cuban strongman.

At this point, a fast-breaking scenario began to unfold. The Soviet era’s Cold War compass was still sympathetically spinning for the Bush administration and its impact was not only theoretical. Meanwhile, memories of that period were profoundly and irrationally honored in U.S.-backed Latin American national security doctrines, even though the themes of privatization programs, bilateral free trade pacts, and market integration had substituted a new vocabulary and a new emphasis for Washington’s new regional jihad – the war against terrorism. Meanwhile, the ideologues – Reich and Noriega – free of any admonishment by their seniors due to the distractions posed by the Iraq War, could now, undisturbed, commit themselves to their life’s work of mopping up Castro, and later Chávez.

While such a gameplan would be good enough for Know-Nothing Americans and affluent Latin Americans led by their local captains of industry, along with the new professional class who were admirably suited to feast off of expanding commerce, it turned out to be pretty thin gruel for the chronically poor, the indigenous, and the millions of a given population who found themselves part of the rural and urban unemployed and underemployed. For those seeking even slightly improved standards of living and a portal into a better life, the contrast was embittering.

Clearing the Decks for Trade
During the time that it has ruled, the Bush administration’s paramount mistake with regional issues has been that, in its concentrated quest for orthodox trade models that adhere to traditional conservative ideals and the raw ideology that was targeted at a number of Latin American leftist bull’s eyes, it acted as if it had found the globe’s most potent concoction. This was reflected in militant proselytizing for the full implementation of the Washington Consensus trade model, first devised under Clinton. But the fact was that, at this end of the political spectrum, those of that persuasion were only nursing an illusion. Like Hitler’s Third Reich, Washington’s game plan for expunging a radical strain from anywhere in the hemisphere where it surfaced, would not last for a thousand years, but scarcely a decade.

Because of their preoccupation with the time-consuming Iraq debacle, senior U.S. policy makers had hardly any quality moments to soothe a maladroit strategy or to soberly assess the proper mixture of good ideas and high quality personnel. In this respect, they were unable to field what could pass as a successful regional policy, value-driven both in concept and practice. Such a plan would want to reflect both rectitude and a readiness to address their national interests as well as Washington’s. Poverty abatement, social justice issues, and attending to the correct practices, whose lack would otherwise hobble society’s reasonable expectations, and prevent a commitment to an authentic rather than a faux democracy, which would be part of the recipe.
But the neo-cons charged with working hemispheric issues under Bush – who were particularly fertile in the Defense and State Departments – neither represented an undeniable strong moral force nor were comparable to the Pope’s army in the service of an indisputable cause. Rather, they were little better than a gaggle of bullies and ill-motivated Pharisees, who used perverse versions of such concepts as democracy, human rights, and market liberalization to express their selective indignation against those on the left, including such leftist luminaries as Ecuador’s Rafael Correa or Bolivia’s Evo Morales, let alone Chávez, and of course, Castro, all of whom were accused by U.S. officials at one time or another of being the dupe of some progressive cause.

Selective Indignation
Of course, a policy based upon the pursuit of social justice and a respect for a nation’s authentic sovereignty would be the antithesis of what the Bush policy was plying in Latin America. The role played by its questionable certification process, for example, which almost entirely relied upon spurious evidence and cooked data to make its case regarding Venezuela’s supposedly unacceptable performance in such areas as drugs, terrorism, and human trafficking, ended up by being little more than self-discrediting. An example of this was intelligence czar John Negroponte’s recent establishment of a special Cuban-Venezuelan unit with great fanfare and whose implications were perfectly clear, since the only other special units were those set up for North Korea and Iran. Moreover, one of Negroponte’s previous avatars – as ambassador to Honduras in the early 1980s – could be handily cited as how to be deeply involved in covering up something like Contra death squad activities against Hondurans opposed to U.S. policy in Nicaragua, and get away with it by repeatedly claiming, as Negroponte did, amnesia during his confirmation hearing to be ambassador to the UN, where he denied any such role before the Senate Foreign Relations Committee, despite impressive in-depth evidence to the contrary.
Parallel to when Negroponte’s especially set-up Cuban-Venezuelan unit became operational, the State Department, ever since Chávez’s landslide win in the presidential race, has switched directions and is now ostensibly trying to engage Venezuela in joint projects. After repeated bashings of Venezuela and castigating that Caracas was unworthy of being certified for its cooperation in Washington’s anti-drug war, it abruptly changed its line. State Department spokesman Scott McCormack redacted the Bush administration’s usual tart language that it lavishes on Chavez, calling on Caracas to “work together.” He noted that “we have been able to work pretty effectively together.” Ironically, McCormack is extending his hand to Chavez over the very transgressions on Chávez’s part, whose alleged failure the Bush administration recently used to discredit Caracas, as exemplified by the U.S. denying Caracas its anti-drug certification.

A Prescription for Success
If Washington now means to turn its attention to salvaging its currently deformed relations with it southern neighbors, it must come to the realization that to be a true friend of the hemisphere, it must approach the table with a policy in which each constituent nation must be allowed to go in its own direction and generate its own autonomous choice of global options, in order to service each one’s unique perspectives, as has not been the case of Washington’s style of dealing with Cuba and Venezuela. This means that it should not be automatic, or necessarily entirely kindred to the White House’s hypertrophied passion for control and definition.
Washington’s regional policy today is one frozen in time, concretized by a non-stop effort to defame and marginalize, as has been the case with its attempts to war in this matter against Cuba and Venezuela, as well as to try to tarnish individuals and movements throughout the continent whose mortal offense could begin with their rejecting the thesis that what is private is intrinsically superior to what is public, and that the private corporation should be equal to the state in its legal personality. This is not so much a policy as it is a self-indulgent wayward gambol that has little appeal to either Latin American leaders or their multiple publics.

To initiate a policy of relevance which at the same time is hallmarked by gravitas, while it reaches out for opportunities for constructive engagement with Latin American nations that previously have been demonized as rogue powers, Washington must first honestly address its differences with Cuba and Venezuela. This must be carried out not through imposing some Miami-pandering Republican-authored diktat, but by means of a convergence of a mature application of traditional diplomatic skills. The result of such efforts should, in turn, be fused to a balanced policy based on addressing some of the main economic, political and social issues plaguing the entire hemisphere. Some of the latter could involve the heavy hand of debt burdens, the shortage of investment capital, or the snares of profound differences over immigration policy.

This trajectory could at least provide U.S. negotiators and those speaking for an increasingly united Latin America, with some basis for hope for a successful resolution of some of the most long-lived differences existing today between Washington and its two Caribbean basin foes. Even if one is quick to dismiss such musings as a pipe dream, it still remains critically important that an awareness of the debilitating impact of a series of misguided State Department policies on the hemisphere must be nursed in order to reverse the detrimental effects. Perhaps Latin America could appeal to the U.S. Democrat leadership to take a bold move inspired by the Baker-Hamilton mission to tackle the regional problem as a cluster project, but this time applying the formula in the Western Hemisphere rather than the Middle East. Here the Democrats can say that we will solve the Cuba and Venezuela issues, but we will do it as a cohort involving all of the regional players, similar to the proposal, that Iran, Syria and Palestine are included in solving the question of Iraq.

The Democratic Alternative
U.S.-Latin American relations under President Clinton now seem barely discernable from the harshly politicized bad patches of the Bush era. It is this seamless fusion that is so disturbing, as well as the conviction that little is likely to change in the near future under those who will continue to control the White House until early 2009. This is reason enough to treasure the few instances where Democrats showed more than random spunk and some slightly less formulaic insights into the complexities of the triangular relations between the U.S., Cuba and Venezuela.
Generally, the Democratic leadership has either ignored or all too often trivialized the importance of regional relations, numbly accepting an obsolescent and grossly sterile manner of relating to Cuba. It might be useful to prescribe a more simple approach to the Democrats on how to make amends – simply do everything opposite of what was done yesterday when it comes to U.S.-Latin American strategies. Meanwhile, the combative rhetoric borrowed from a Republican lexicon will soon be handed over to Democratic counterparts. The question is whether the Democrats will make use of it or unlikely enough decide to go their own way. For example, presidential contender John Kerry, during his last presidential race, found that Hugo Chávez’s “close relationship with Fidel Castro has raised serious questions about his commitment to leading a truly democratic government.” Could they not say the same about Kazakhstan or thirty or forty other countries, some of them close allies of the U.S.? This relatively unlettered remark may have been one of the few occasions that Kerry has referred to the region at all.
In general, mainstream Democratic speechmakers consistently used dismissive language when it came to references to Chávez, let alone Castro. Anti-Chávez rants peaked with his recent “devil” speech delivered at the UN on the occasion of the duel between the U.S. and Venezuela, over who would fill the two-year Latin American seat on the UN’s Security Council. For Nancy Pelosi, “Hugo Chávez fancies himself a modern day Simon Bolivar but all he is an everyday thug,” while the venerable House Democrat and Black Caucus leader, New York’s Charles Rangel, contributed the shameless piece of puffery that “You don’t come into my country; you don’t come into my congressional district and you don’t condemn my president.” U.S.-Venezuelan and Cuban relations deserve better than that, especially because there are a number of knowledgeable senators, which would include Kennedy, Leahy, Dodd and Harkin, who readily come to mind, as well as Congressman Delahunt of Massachusetts.

The Irreducible Agenda
The issues of immigration, terrorism, drugs, energy questions and incipient rivalries with China over resources and new investments in Cuba, should afford a lively time for U.S.-Latin America relations in the near future, even though it is likely to generate more heat than light. It is not too much to say that the incoming Democratic leadership remains sadly under-equipped to coherently debate a range of serious issues that deserve to be ventilated beyond sound bites and canned quips.

When it comes to regional ties, with only few exceptions, the entire U.S. Congress is all but functionally illiterate, so that an attempt to ferret out a “Democratic” as distinguished from a Republican Latin American policy will likely be a thankless task. When it comes to hemispheric relations, the Democratic leadership is hardly more conversant than its Republican colleagues. If there is any way to improve U.S. policy, it must be as a result of more than happenstance. It must come about due to specific people responding to specific needs that are being recognized at the highest places in governance. An array of important hemispheric issues must be made the subject of a free-wheeling, and constructive debate that would serve the common interests of the entire hemisphere. This process hopefully will end up conveying a spirit of flexibility, mutual respect, and a recognition that no one nation, including the U.S., has a monopoly on good thinking or upon gracious vision, or possesses the unique capacity to innovate and move the region along its own natural path in friendship and mutual respect. It is something that has to be worked towards.

This analysis was prepared by COHA Director Larry Birns, and is a slightly modified version of an article appearing in the winter issue of the Democratic Left, a publication of the Democratic Socialists of America (DSA).
This analysis was prepared by COHA Director Larry Birns

Chile: Muere Pinochet

El ex dictador murió en el Día Internacional de los Derechos Humanos y cumpleaños de su mujer

CHILE… ARGOS: DICIEMBRE 11 DE 2006…

por Ernesto Carmona*

Gran parte de Chile festeja la muerte del ex dictador Augusto Pinochet Ugarte, mientras sus partidarios protagonizaban desórdenes públicos en los alrededores del Hospital Militar. El ex dictador murió de manera repentina en el Día Internacional de los Derechos Humanos y tras celebrar el cumpleaños de su mujer, Lucía Hiriart.

Gran parte de Chile festeja la muerte del ex dictador Augusto Pinochet Ugarte, mientras sus partidarios protagonizaban desórdenes públicos en los alrededores del Hospital Militar. El ex dictador murió de manera repentina en el Día Internacional de los Derechos Humanos y tras celebrar el cumpleaños de su mujer, Lucía Hiriart.
El deceso ocurrió exactamente a las 14:15 horas del domingo 10 de diciembre, a causa de una inesperada descompensación cardiaca. Un comunicado de prensa del centro médico castrense informó en la mañana que Pinochet "estaba muy bien, en plena recuperación", pero a las 13:30, el ex dictador sufrió una crisis cardiaca. Trasladado a la unidad de cuidado intensivo, los médicos no pudieron resucitarlo y a 45 minutos más tarde ya era cadáver.
Pinochet fue internado el pasado domingo 3, por un infarto al miocardio y un edema pulmonar, pero después de una rápida recuperación fue retirado de la unidad de terapia intensiva e incluso se esperaba el alta médico para que abandonara el hospital el martes. El cuerpo será velado en la Escuela Militar.
Carnaval en Santiago
En menos de una hora, la noticia desató un carnaval en Santiago. Según informes de radioemisoras y fuentes del ministerio del Interior, a partir de las 15 horas comenzó a concentrarse gente en diversos sectores de la capital a fin de exteriorizar su alegría, a pesar del intenso calor. Mientras los automóviles
hacían sonar sus bocinas, gente con banderas salió a las calles para celebrar con gritos, champagne, vino, refrescante cerveza o simplemente agua. Se leyeron letreros que rezaban “Gracias, Viejito Pascuero”, nombre chileno de Papa Noel o Santa Claus.
La mayor cantidad de gente se concentró en la Plaza Italia, o Plaza Baquedano, de Santiago. Asimismo, hubo champagne y masivas manifestaciones de alegría en el monumento de Salvador Allende frente al palacio gubernamental de La Moneda, en la comuna de La Florida y Ñuñoa, además en las poblaciones Villa Francia, La Victoria, La Pincoya y otros sectores. También hubo manifestaciones en las principales ciudades del país. Carabineros agredió inesperadamente a los manifestantes de Valparaíso con gases, balines de goma y carros lanza agua. Se ignora si fue una iniciativa propia de la policía o una orden gubernamental. Al fin de la tarde partió una marcha multitudinaria desde Plaza Italia, por la Alameda, la avenida más importante de Santiago, rumbo a La Moneda y el monumento a Salvador Allende en la Plaza Constitución.
En la otra cara de la medalla, los partidarios de Pinochet se congregaron en las afueras del hospital Militar, hasta donde acudieron el alcalde de Providencia, el ex oficial de la DINA coronel (r), Cristián Labbé, el senador UDI Juan Antonio Coloma y otros adherentes. Los manifestantes pro pinochetistas piden duelo nacional, banderas a media asta y funeral de Estado. Dos mujeres exaltadas bajaron a media asta dos banderas del centro médico, pero fueron detenidas. Durante la semana que permaneció internado, Pinochet no fue visitado por los jefes de los dos partidos pinochetistas chilenos, la Unión Demócrata Independiente (UDI) y Renovación Nacional (RN). Los desórdenes en el Hospital Militar fueron permanentes pero Carabineros no intervino.
Los medios de comunicación, excepto el diario La Nación, se refieren a Pinochet como “ex presidente”, “ex mandatario”, “ex jefe de estado”. Sólo La Nación ha venido titulando en primera página con la expresión “dictador” o “ex dictador”.
La muerte le ganó a la justicia
Para algunos opositores a la dictadura, es lamentable que Pinochet haya muerto sin haber sido condenado por la justicia en ninguno de los numerosos procesos por crímenes de lesa humanidad y violaciones de derechos humanos, mientras la mayoría simplemente celebra su muerte. Sergio Bitar, Presidente del PPD, anunció que su partido está contra los honores de jefe de Estado simplemente porque no fue elegido por el voto popular.
Muchos partidarios del ex dictador destacan su “modernización del país” y sus discutibles “éxitos económicos”. Pero Mireya García, dirigente de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, recordó que “se va con 1.127 desaparecidos y 3.000 ejecutados. ¿De qué Chile moderno se habla?”, preguntó Mireya García.
El vicepresidente de la Democracia Cristiana, diputado Jorge Burgos, recomendó “actuar con respeto y respetar el sentimiento de la gente”, aunque admitió que “la dictadura fue dañina, pero ya pasó y lo que hay que mirar ahora es el presente y el futuro, ser capaces de respetar el dolor”. Añadió que para “quienes somos creyentes será Dios quien decida el destino de quien sojuzgó”, etcétera.
La mayoría de los anti pinochetista no se hacen mayores problemas para celebrar la muerte de Pinochet. Parodiando la célebre frase de Fidel Castro, durante el juicio por el Asalto al Cuartel Moncada, un manifestante dijo que por fin ha muerto y sólo cabe expresar: “¡Absolvedme, no importa, la historia me condenará!”.
Fiesta de cumpleaños de Lucía
El día domingo fue dulce y agraz para los familiares de Pinochet. Pese al estado de salud del ex dictador, vivieron desde temprano una jornada de fiesta, con motivo del cumpleaños 84 de su cónyuge, Lucía Hiriart. Con los más allegados, entre ellos el alcalde Labbé, la familia conmemoró el cumpleaños en la capilla del Hospital Militar, donde aprovecharon de orar por la pronta recuperación del ex dictador. En las afueras del recinto médico, uno que otro adherente al procesado y entonces convaleciente Pinochet quisieron entregarle una torta a Lucía Hiriart.
Radio Bío Bío informó que Lucía Hiriart sufrió una repentina alza de presión al conocer el deceso de su cónyuge, mientras su hijo Augusto (Agustito) se mostró destrozado por las manifestaciones de alegría que brotan en diversos puntos de la ciudad.
Duelo del Ejército
Hasta el cierre se esta información se ignoraba qué decidirá el gobierno de Michelle Bachelet sobre el carácter del funeral. Mientras se discute si habrá o no ceremonia de Estado y duelo nacional, el Ejército tiene la prerrogativa de decretar un “duelo institucional”, exclusivo para el ámbito del arma, pero está descartado un funeral de Estado, con la presencia de la jefa del Estado Michele Bachelet. A lo sumo asistiría al entierro la Ministra de Defensa Viviane Blanlot. En horas de la tarde, la bandera fue puesta a media asta en la Escuela Militar, escenario del velatorio del ex dictador. Al fin del día, la bandera fue izada a media asta en todos los edificios militares. Se anaunció que el entierro se realizará el martes en la mañana.
Una fuente allegada al ministerio del Interior señaló que probablemente haya un funeral militar pero discreto, sin honores de jefe de Estado, “quizás con un par de milicos disparando unas salvas”, pero sin la fanfarria de cureñas con que fueron sepultados otros ex comandantes en Jefe, como el general René Schnneider, asesinado en 1970 por su lealtad con el proceso constitucional que eligió Presidente a Salvador Allende.
*Ernesto Carmona - Ernesto Carmona es consejero nacional del Colegio de Periodistas de Chile y secretario ejecutivo de la Comisión Investigadora de Atentados a Periodistas (Ciap) de la Federación Latinoamericana de Periodistas (Felap)…

Para la biografía de Pinochet, ver «Proyecto de Obituario para un ex dictador» en: http://www.argenpres.info/

Chile: Augusto Pinochet: epitafio para un tirano

El general asesino y traidor falleció en el Día Internacional de los Derechos Humanos

CHILE… ARGOS: DICIEMBRE 12 DE 2006…

Por: Mario Amorós
Rebelión

En enero de 1978 un tribunal italiano condenó a un policía llamado Eugenio D’Alberto por proferir una “ofensa imperdonable” a sus superiores: les había llamado “Pinochet”. El juez dictaminó que este término era una “calificación injuriosa”, ya que les acusaba de ejercer el mando con “métodos de naturaleza autoritaria y represiva” (Azócar, Pablo: Pinochet, epitafio para un tirano. Cuarto Propio, Santiago de Chile, 1998). A su muerte, 33 años después del golpe de estado que le instaló de manera ilegítima y brutal en el poder, Pinochet es repudiado como uno de los símbolos universales de la cobardía y la traición e incluso en Chile ha perdido numerosos apoyos desde que se descubrió que, además de ser el máximo responsable de crueles y masivas violaciones de los derechos humanos, saqueó los fondos públicos en proporciones multimillonarias.

Sin embargo, en su “legado” hallamos las claves que nos explican la situación actual de Chile. Al adelantarse en más de un lustro a Margaret Thatcher y Ronald Reagan en la aplicación del proyecto neoliberal, la dictadura de Pinochet condenó a la miseria a amplias capas de la población: en 1990, al ceder el poder al presidente Patricio Aylwin tras perder el plebiscito de 1988, el 45% de la población vivía en condiciones miserables. Aún hoy, a pesar de la reducción de la extrema pobreza, Chile es uno de los países donde la brecha social es más acentuada y donde la indefensión de los trabajadores frente al poder económico es mayor, puesto que está vigente el Código del Trabajo de 1980. Asimismo, las transnacionales del cobre, la pesca y la madera depredan los principales recursos naturales del país en virtud de su alabada “apertura” económica y la educación y la sanidad públicas han sufrido las consecuencias del “tsunami” neoliberal.

Por otra parte, y a pesar de los notables avances derivados de su histórica detención en Londres el 16 de octubre de 1998, la impunidad continúa vigente, gracias esencialmente al decreto-ley de amnistía de 1978, y la inmensa mayoría de los asesinos y torturadores goza de plena libertad. Durante los tres lustros de la interminable transición chilena sólo 46 personas han sido juzgadas y condenadas en firme por las violaciones de los derechos humanos y de ellas 24 ya han recobrado la libertad porque recibieron penas muy livianas. Los tres gobiernos anteriores al actual de Michelle Bachelet promovieron la elaboración de tres informes sobre los crímenes de la dictadura, pero no procuraron que sus responsables fueran juzgados, al contrario se empeñaron y se empeñan en garantizar su impunidad, desde las exitosas gestiones para lograr el retorno del tirano de Londres a, por ejemplo, el indulto en 2005 de Manuel Contreras Donaire, uno de los asesinos del sindicalista Tucapel Jiménez en 1981, por el presidente Ricardo Lagos.

Además del modelo neoliberal y de la omin osa herencia de la impunidad, Pinochet lega unas Fuerzas Armadas con privilegios inadmisibles en un régimen democrático y, aunque algunos de ellos han sido anulados por reformas constitucionales, todavía se apropian del 10% de los beneficios de la venta del cobre (la gran riqueza del país) y conservan una capacidad de intervención en la escena política considerable. Tampoco hasta el momento los militares han admitido su grave responsabilidad en la destrucción de la democracia el 11 de septiembre de 1973 y en la masacre del movimiento popular que sostuvo al Gobierno constitucional del Presidente Salvador Allende. Porque, como sostiene el sociólogo Tomás Moulian, “no tienen conciencia del daño que causaron, creen que esos asesinatos fueron necesarios, creen que formaron parte de la guerra por la civilización, contra el marxismo, que era el mal”.

No obstante, Pinochet ha fallecido a los 91 años de manera muy diferente a la que soñó: salvado de sentarse en los tribunales por demente, abandonado por la mayor parte de sus fieles (desprovistos también del argumento de la supuesta “austeridad prusiana” del general), repudiado por la conciencia democrática de la humanidad y procesado en distintas causas judiciales por violaciones de los derechos humanos.

La dictadura que encabezó fue uno de los capítulos más oscuros y tenebrosos de la historia americana del siglo XX. Porque destruyó un esperanzador proceso de cambio social en democracia, porque refundó el país a partir de los dogmas neoliberales y porque de manera cruel masacró a miles de personas e institucionalizó la tortura, hasta el punto de que el 13 de noviembre de 1974 el tirano aseguró a los obispos Fernando Ariztía y Helmut Frenz en referencia al cura español Antonio Llidó, secuestrado por la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) el 1 de octubre y desaparecido tres semanas después: “Ése no es un sacerdote, es un marxista y a los marxistas hay que torturarles para que hablen. La tortura es necesaria para acabar con el comunismo”.

< STRONG>La geografía de la memoria histórica en Chile tiene al menos dos visitas inexcusables. Por una parte, el impresionante Memorial levantado en el Cementerio General de Santiago en recuerdo de las 3.197 personas oficialmente asesinadas o hechas desaparecer por la dictadura, con el nombre de Salvador Allende en el centro. Y por otra, Villa Grimaldi, un nombre que por sí solo condensa todo el indescriptible horror de la dictadura de Pinochet, un lugar donde cinco mil “prisioneros de guerra”, de la guerra que el tirano se inventó, fueron torturados de manera atroz y de donde al menos 226 personas fueron hechas desaparecer, probablemente al ser lanzados sus cuerpos al océano en helicópteros militares por agentes de la DINA.

Alejandra Holzapfel, una militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) que fue torturada y violada en Villa Grimaldi cuando tenía 19 años, que incluso fue ultrajada después con perros en otro centro de detención de la DINA, asegura, en una metáfora de la suerte del pueblo chileno, que ha podido reconstruir su vida: “Ahora los que fuimos vejados y maltratados estamos sanos, tenemos vidas y familias normales, tenemos hijos y nietos, trabajamos. Yo todavía no pierdo las esperanzas, creo que va a llegar un momento en que vamos a construir una sociedad más justa, más solidaria, llena de amor”.

Testimonios como éste y la lucha de la izquierda chilena por la construcción de una alternativa socialista al modelo neoliberal (impuesto por la dictadura y mantenido de manera acrítica por la Concertación) constituyen la auténtica derrota histórica de Pinochet y su legado.

Marcos Jesus Concepcion Albala
Presidente de Argos Is-Internacional
MIEMBRO DE LA 'CAMACOL' Y DE LA 'FELAP'
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